Los dos hidalgos de Verona (William Shakespeare) Libros Clásicos

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(Sale.)


Escena II
El mismo lugar. -Aposento en el palacio del duque
Entran el DUQUE y TURIO
     DUQUE. -Señor Turio, respirad satisfecho. Ahora que Valentín está lejos de su vista, mi hija os amará.
     TURIO. -Desde el día de su destierro me desprecia más, evita mi compañía, se burla de mí; de manera que desespero de conseguirla.
     DUQUE. -Esa débil muestra de amor es una figura modelada en hielo; al cabo de una hora de calor el hielo se derrite y la figura pierde su forma. Así pasará con Silvia. Poco tiempo bastará para derretir el hielo de sus pensamientos y hacer que olvide al indigno Valentín. (Entra PROTEO.)¡Hola, señor Proteo! ¿Marchó tu compatriota conforme a nuestra proclama?
     PROTEO. -Sí, señor.
     DUQUE. -Mi hija está dolorosamente afectada por su partida.
     PROTEO. -Señor, el tiempo extinguirá en seguida ese pesar.
     DUQUE. -Así lo creo, pero Turio no es de mi parecer. Proteo, el buen concepto que he formado de ti y del que tan bellas pruebas me has dado me obliga a consultarte de nuevo.
     PROTEO. -No deseo sino robustecer aún más las protestas de mi lealtad a Vuestra Alteza. Mandad.
     DUQUE. -Ya sabéis mi interés por el enlace de Turio con mi hija.
     PROTEO. -Lo sé, en efecto.
     DUQUE. -Y no ignoras, seguramente, la resistencia que opone ella a mi voluntad.
     PROTEO. -Esa resistencia os la oponía cuando estaba aquí Valentín.
     DUQUE. -Persiste en ella con mayor fuerza todavía. ¿Qué medios emplear para conseguir que olvide a Valentín y ame a Turio?
     PROTEO. -Lo mejor sería acusar a Valentín de falso, de cobarde y de mal nacido; tres cosas que detestan cordialmente las mujeres.
     DUQUE. -Sí, pero pensará que nos hace hablar el odio.
     PROTEO. -Sin duda, si el que así hable es un enemigo de Valentín, pero no si es un amigo suyo.
     DUQUE. -Entonces encárgate tú del cuidado de calumniarle.
     PROTEO. -Me causa repugnancia, señor. Ese papel no sienta a un caballero, especialmente cuando se dirige contra su verdadero amigo.
     DUQUE. -Cuando tu mediación no puede servirle, tus calumnias no han de dañarle. Por tanto, puedes sin desdoro alguno emprender esa tarea, y más comprometiéndote a ello un amigo como yo.
     PROTEO. -Acepto, señor. Procuraré por todos los medios rebajar a Valentín en el afecto de vuestra hija y, si lo consigo, no le amará mucho tiempo. Pero una vez desarraigado su amor a Valentín, no será razón para que ame a Turio.

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