Los dos hidalgos de Verona (William Shakespeare) Libros Clásicos

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¿Quién ha sido el que ha hablado?
     PROTEO. -Uno, señora, cuya voz os sería familiar si supierais cuánta sinceridad encierra su leal corazón.
     SILVIA. -¿No es Proteo?
     PROTEO. -Para serviros, señora.
     SILVIA. -¿En qué queréis servirme?
     PROTEO. -En lo que mandéis.
     SILVIA. -Pues os mando que os retiréis ahora mismo... ¡Mal hombre, astuto, pérfido, embustero, desleal! ¿Presumiste, quizá, que sería tan débil que me dejase seducir por un hombre cuyos falsos juramentos han burlado a tantas mujeres? ¡Márchate! Vete a pedir perdón a tu prometida. Yo, y pongo por testigo a la pálida reina de la noche, estoy tan lejos de acceder a tus propósitos, que tu obstinación criminal no hace más que excitar mi desprecio, y al punto lamentaré el tiempo perdido en dirigirte la palabra.
     PROTEO. -Amada divina, sólo he adorado a una mujer, pero ya murió.
     JULIA. - (Aparte.) Pero aún no está sepultada.
     SILVIA. -¿Que ha muerto dices? Pero tu amigo Valentín vive. ¿Sabes que soy su prometida y no te avergüenzas de ultrajarle con tu importuna persecución?
     PROTEO. -He oído también que ha muerto Valentín.
     SILVIA. -Pues suponte que igualmente he muerto yo; porque te aseguro que mi amor está sepultado en su tumba.
     PROTEO. -Mujer celestial, permitidme que yo lo desentierre.
     SILVIA. -Vete al sepulcro de tu dama y desentierra su ternura, o a lo menos sepulta la tuya en su tumba.
     JULIA. - (Aparte.) Eso no lo ha oído.
     PROTEO. -Señorita: si tan duro es vuestro corazón, concededme a lo menos vuestro retrato, retrato que pende de la pared de vuestro aposento. Le hablaré, le ofreceré mis suspiros y mis lágrimas, pues si la materia de vuestra persona está consagrada a otros, sólo soy sombra de mí mismo, y dedicaré a vuestra sombra mi sincero afecto.
     JULIA. -(Aparte.) Si fuese materia también le engañarías, reduciéndola a no ser más que una sombra como yo.
     SILVIA. -No quiero, señor, ser vuestro ídolo. Pero como sois falso y conviene más a vuestra señoría adorar sombras e incensar falsas imágenes, mandad mañana por mi retrato y os lo entregaré. Y así, buenas noches.
     PROTEO. -Como las tienen los desdichados que han de ajusticiar al día siguiente. (Sale PROTEO. SILVIA desaparece de la ventana.)
     JULIA. -(Al POSADERO.) Hostelero, ¿nos vamos ya?
     POSADERO. -(Despertándose.) Por mi santiguada(5); dormía como un tronco.
     JULIA. -¿Podríais decirme dónde vive Proteo?
     POSADERO. -En mi casa, pardiez. Creedme; dijera que está amaneciendo.
     JULIA.

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