Ricardo II (William Shakespeare) Libros Clásicos

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Ah, si en vez de ser mi hijo es un extraño,
con su culpa yo habría sido más templado:
no quería que de parcial se me acusara,
y di un juicio que mi vida aniquilaba.
Ah, yo esperaba que alguno me dijera
que era duro con un hijo en mi condena,
mas dejasteis que con juicio tan reacio
contra mi deseo me hiciese este agravio.
RICARDO
Adiós, primo. Tío, tu adiós le has de dar:
por seis años le destierro, y parte ya.

Sale [con su séquito]. Clarines.

AUMERLE
Adiós, primo. Lo que ignore por tu ausencia,
que tus cartas me permitan que lo sepa.

[Sale.]

LORD MARISCAL
Mi señor, no me despido, pues cabalgo,
mientras pueda quedar tierra, a vuestro lado.
GANTE
¿Por qué eres tan avaro de palabras
que no devuelves el saludo a tus amigos?
BOLINGBROKE
Para daros mi adiós ahora me faltan,
cuando la lengua debe prodigarse
en exhalar todo el dolor que lleva el pecho.
GANTE
Esa pena es por estar un tiempo ausente.
BOLINGBROKE
Ausente el gozo, tendré dolor presente.
GANTE
¿Qué son seis inviemos? Pasarán muy pronto.
BOLINGBROKE
Cuando hay dicha. La pena, de una hora hace diez.
GANTE
Tómalo por viaje que vas a hacer por gusto.
BOLINGBROKE
Suspirará mi corazón si así lo llamo,
pues lo siente como una peregrinación forzada.
GANTE
El triste curso de tus duros pasos
sea el oro en que vayas a engastar
la preciada joya del regreso.
BOLINGBROKE
No, pues cada paso trabajoso
no hará más que recordarme cuánto mundo
me separa de las joyas que más amo.
¿No voy a hacer un largo aprendizaje
de sendas extranjeras para, al fin,
cuando esté libre, jactarme solamente
de ser un operario del dolor?
GANTE
Cuantos lugares visita el ojo del cielo
son puertos y refugios para el sabio.
Enseña a tu necesidad que considere
que no hay mayor virtud que la necesidad.

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