Ricardo II (William Shakespeare) Libros Clásicos

Página 15 de 68


No pienses que el rey te ha desterrado,
sino tú al rey. La pena agobia más
donde siente que menos la soportan.
Vamos, di que te envié a alcanzar honor,
no que el rey te ha desterrado, o imagina
que la peste voraz contagia el aire
y que has huido hacia un lugar más sano.
Piensa que todo lo que adora tu alma
está en el sitio al que vas, no del que vienes.
Supón que los pájaros son músicos,
la hierba que pisas, alfombra de palacio,
las flores, bellas damas, y tus pasos, nada más
que una dulce pavana o una danza:
la pena que gruñe puede morder menos
a quien le hace burla y no la toma en serio.
BOLINGBROKE
Ah, ¿quién puede aguantar fuego en la mano
pensando en el Cáucaso y sus hielos?
¿O saciar su excitado apetito
con la simple imagen de un festín?
¿O desnudo revolcarse en la nieve del invierno
pensando en un ficticio calor de verano?
Ah, no: el pensamiento de lo bueno
nos da mayor idea de lo peor;
pues el diente del dolor más envenena
cuando muerde sin dejar herida abierta.
GANTE
Ven, hijo, vamos; te llevaré al camino.
Con tu edad y causa, ya hubiera partido.
BOLINGBROKE
Adiós, pues, mi Inglaterra, dulce suelo,
nodriza y madre mía que me llevas.
Donde yo vaya, me preciaré de ser,
por más que desterrado, un buen inglés.

Salen.

I.iv Entran el rey [RICARDO] con BAGOT y GREEN por una puerta, y el Duque de AUMERLE,
por otra.

RICARDO
Ya lo he notado. - Primo Aumerle,
¿hasta dónde acompañaste al gran Hereford?
AUMERLE
Acompañé al gran Hereford, si así le llamáis,
hasta el primer camino, y allí le dejé.
RICARDO
Dime, ¿hubo muchas lágrimas de despedida?
AUMERLE
Por mi parte, ninguna, si no es que el viento,
que soplaba desabrido en nuestras caras,
despertó al durmiente flujo, y así, por azar,
honró nuestro aparente adiós con una lágrima.

Página 15 de 68
 

Paginas:
Grupo de Paginas:       

Compartir:




Diccionario: