Ricardo II (William Shakespeare) Libros Clásicos

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para desembarcar pronto en el norte.
Tal vez hayan llegado y ahora esperan
a que antes salga el rey para Irlanda.
Si queremos sacudirnos nuestro yugo,
reforzar el ala rota de un país que cae,
redimir a la corona de sus deudas,
quitar el polvo al oro del cetro
y devolver la honra a la alta majestad,
venid conmigo a Ravenspurgh a toda prisa.
Pero si dudáis por estar medrosos,
quedaos y no habléis, pues iré yo solo.
ROSS
¡A los caballos! ¡Las dudas, donde hay miedo!
WILLOUGHBY
Si aguanta el caballo, llegaré el primero.

Salen.

II.ii Entran la REINA, BUSHY y BAGOT.

BUSHY
Estáis demasiado triste, Majestad.
Cuando el rey se despidió, prometisteis
deponer la nociva tristeza
y adoptar un talante más alegre.
REINA
Por complacer al rey. Por complacerme
a mí misma no puedo. Aunque no sé
por qué acojo el pesar como huésped,
si no es por despedir a un huésped tan dulce
como mi Ricardo. Y, con todo, siento
acercarse algún dolor que va a nacer
del vientre de Fortuna, y mi alma
tiembla por nada y se apena por algo,
más aún que por la ausencia de mi esposo.
BUSHY
Cada forma del dolor nos da mil sombras
que parecen dolor, mas no lo son,
pues el ojo del pesar, con su cristal de lágrimas,
divide un solo objeto en multitud,
como el juego de espejos que, al mirar de frente,
sólo muestran confusión, pero que al sesgo
precisa la forma. Así, Vuestra Majestad,
que ve sesgada la ausencia del rey,
descubre numerosas formas del dolor
que, vistas rectamente, no son más que sombras
de una nada. Por tanto, augusta reina,
llorad sólo la ausencia del rey. Más no se ve
o se ve con los ojos de un dolor falaz
que lloran por real lo imaginario.
REINA
Puede ser, pero en el fondo de mi alma
yo lo siento de otro modo.

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