Ricardo II (William Shakespeare) Libros Clásicos

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Sea como fuere,
sólo puedo estar triste, muy triste,
tanto que, aunque en nada piense yo pensar,
esta triste nada me hace flaquear.
BUSHY
No es más que imaginación, mi augusta reina.
REINA
Nada de eso. Un dolor imaginario
nace siempre de uno real. El mío, no,
pues nada me ha engendrado este algo
o algo hay en la nada que me aflige,
y sólo lo poseo en expectativa.
Mas este algo que yo aún no conozco,
si algún nombre tiene, es «dolor anónimo».

Entra GREEN.

GREEN
Dios os guarde, Majestad. Señores, bien hallados.
Espero que el rey aún no haya salido para Irlanda.
REINA
¿Por qué lo esperas? Espera que sí:
sus planes son urgentes, y en su urgencia hay esperanza.
¿Por qué esperas entonces que no haya salido?
GREEN
Para que él, nuestra esperanza, reoriente
su ejército y trunque la de un enemigo
que ha puesto pie firme en nuestra tierra.
El proscrito Bolingbroke ha roto su destierro
y, blandiendo armas, ha llegado a salvo
a Ravenspurgh.
REINA
¡No lo quiera el Dios del cielo!
GREEN
¡Ah, señora, es verdad! Y lo peor
es que lord Northumberland, su hijo Enrique Percy
y los lores Ross, Beaumont y Willoughby
se han unido a él con sus ejércitos.
BUSHY
¿Por qué no habéis declarado traidores
a Northumberland y demás insurgentes?
GREEN
Lo hicimos, y entonces el Conde de Worcester
rompió su vara, dimitió de mayordomo mayor
y todos los criados de palacio se unieron
con él a Bolingbroke.
REINA
Green, tú has sido el partero de mi pena
y Bolingbroke, su aciago hijo.
Mi alma ha alumbrado ya a su engendro
y yo, parturienta jadeante,
he unido dolor con dolor, pena con pena.
BUSHY
No desesperéis.
REINA
¿Quién lo impedirá?
Sí que desespero, y siento enemistad
contra la esperanza: es falsa, aduladora,
parásita, guardiana de la muerte,
que dulcemente deshace los nudos de la vida,
prolongada hasta el límite por la falsa esperanza.

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