Ricardo II (William Shakespeare) Libros Clásicos

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Bienvenido, Enrique. ¿No se rinde el castillo ?.
PERCY
Señor, el castillo está armado regiamente
contra vuestro acceso.
BOLINGBROKE
¿Regiamente? En él no hay ningún rey.
PERCY
Sí, mi señor. En él hay un rey.
El rey Ricardo está en ese recinto
de cal y de piedra, y le acompañan
lord Aumerle, lord Salisbury, sir Esteban Scroop
y un venerable eclesiástico; ignoro quién es.
NORTHUMBERLAND
Tal vez el obispo de Carlisle.
BOLINGBROKE
Noble señor, acercaos
al rudo costillar de ese viejo castillo.
Que el clarín lleve a sus oídos
un mensaje de tregua, y decidle:
Enrique Bolingbroke
besa de rodillas la mano al rey Ricardo
y le envía obediencia y lealtad
a su real persona. He venido
para poner mis armas y tropas a sus pies
si libremente revoca mi destierro
y mis tierras me son restituidas.
Si no, emplearé la ventaja de mi ejército
y regaré el polvo del verano con diluvios
de la sangre de ingleses destrozados.
Cuán lejos del deseo de Bolingbroke
está el anegar con esta lluvia roja
la verde tierra del buen rey Ricardo,
lo mostrará mi humilde sumisión.
Hacédselo saber; mientras, marcharemos
por la alfombra de hierba de este llano.
Marchemos sin redobles de tambor amenazante
porque de las almenas ruinosas del castillo
observen bien nuestro airoso despliegue.
Creo que el encuentro entre el rey Ricardo y yo
no será menos terrible que el de los elementos
del fuego y del agua cuando el fragor de su choque
desgarra las nubladas mejillas del cielo.
Sea él el fuego; yo, el agua dócil.
Suyo sea el furor; yo seré la lluvia
que cae sobre la tierra, que no sobre él.
Avanzad, y observemos el semblante de Ricardo.


Suena un clarín fuera y respuesta dentro. Toque de clarín. Entran sobre las murallas
RICARDO, [el OBISPO DE] CARLISLE, AUMERLE, SCROOP y SALISBURY.

Mirad, el rey Ricardo aparece en persona
como el sol ruboroso y descontento

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