Ricardo II (William Shakespeare) Libros Clásicos

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O que me entierren en el camino real,
en vía de mucho paso, donde el súbdito
a su rey le pise de continuo la cabeza;
pues si en vida me pisotean el corazón,
enterrado, ¿por qué no la cabeza?
Lloras, Aumerle, tierno primo.
Nuestras pobres lágrimas traerán el mal tiempo:
suspiros y llanto abatirán las mieses
y a esta tierra sublevada vendrá el hambre.
¿O nos divertimos con nuestro pesar
y jugamos los dos a verter lágrimas,
de modo que siempre caigan sobre un sitio
hasta que nos abran un par de sepulturas
donde ponga: «Parientes fueron las almas
que cavaron estas tumbas con sus lágrimas.»?
¿No estaría bien este mal? Ya veo, en fin,
que desvarío y que te burlas de mí. –
Poderoso príncipe, milord Northumberland,
¿qué dice el rey Bolingbroke? ¿Da permiso a Ricardo
para vivir hasta que Ricardo muera?
Él dirá que sí tras tu reverencia.
NORTHUMBERLAND
Mi señor, aguarda en el patio bajo
para hablar con vos. ¿Tenéis a bien bajar?
RICARDO
Ya bajo, ya bajo, como el radiante Faetón,
que no dominó a sus pencos rebeldes .
Al patio bajo, donde un rey se rebaja
a oír a un traidor y otorgarle gracia.
Ya bajo al patio bajo. ¡Abajo el rey,
pues chilla el búho, y a la alondra no oiré!

[Salen RICARDO y acompañamiento.]

BOLINGBROKE
¿Qué dice Su Majestad?
NORTHUMBERLAND
El dolor y la honda pena
le hacen desbarrar como un demente.
No obstante, aquí llega.


[Entran RICARDO y acompañamiento.]

BOLINGBROKE
Apartaos todos
y mostrad acatamiento a Su Majestad.

Se arrodilla.

Mi augusto señor...
RICARDO
Noble primo, rebajas tu rodilla principesca
haciendo que la tierra se jacte de besarla.
Prefiero que mi alma sienta tu afecto
a ver tu reverencia con mis ojos.
Levántate, primo. Alto está tu pecho,
aunque te arrodilles: a esta altura al menos .
BOLINGBROKE
Majestad, yo sólo quiero lo que es mío.

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