Don Quijote de la Mancha (Miguel de Cervantes Saavedra) Libros Clásicos

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manera que el amor que el pastor tenía a la pastora se volviese en omecillo
y mala voluntad; y la causa fue, según malas lenguas, una cierta cantidad
de celillos que ella le dio, tales que pasaban de la raya y llegaban a lo
vedado; y fue tanto lo que el pastor la aborreció de allí adelante que, por
no verla, se quiso ausentar de aquella tierra e irse donde sus ojos no la
viesen jamás. La Torralba, que se vio desdeñada del Lope, luego le quiso
bien, mas que nunca le había querido.»
-Ésa es natural condición de mujeres -dijo don Quijote-: desdeñar a quien
las quiere y amar a quien las aborrece. Pasa adelante, Sancho.
-«Sucedió -dijo Sancho- que el pastor puso por obra su determinación, y,
antecogiendo sus cabras, se encaminó por los campos de Estremadura, para
pasarse a los reinos de Portugal. La Torralba, que lo supo, se fue tras él,
y seguíale a pie y descalza desde lejos, con un bordón en la mano y con
unas alforjas al cuello, donde llevaba, según es fama, un pedazo de espejo
y otro de un peine, y no sé qué botecillo de mudas para la cara; mas,
llevase lo que llevase, que yo no me quiero meter ahora en averiguallo,
sólo diré que dicen que el pastor llegó con su ganado a pasar el río
Guadiana, y en aquella sazón iba crecido y casi fuera de madre, y por la
parte que llegó no había barca ni barco, ni quien le pasase a él ni a su
ganado de la otra parte, de lo que se congojó mucho, porque veía que la
Torralba venía ya muy cerca y le había de dar mucha pesadumbre con sus
ruegos y lágrimas; mas, tanto anduvo mirando, que vio un pescador que tenía
junto a sí un barco, tan pequeño que solamente podían caber en él una
persona y una cabra; y, con todo esto, le habló y concertó con él que le
pasase a él y a trecientas cabras que llevaba. Entró el pescador en el
barco, y pasó una cabra; volvió, y pasó otra; tornó a volver, y tornó a
pasar otra.» Tenga vuestra merced cuenta en las cabras que el pescador va
pasando, porque si se pierde una de la memoria, se acabará el cuento y no
será posible contar más palabra dél. «Sigo, pues, y digo que el
desembarcadero de la otra parte estaba lleno de cieno y resbaloso, y
tardaba el pescador mucho tiempo en ir y volver. Con todo esto, volvió por
otra cabra, y otra, y otra...»
-Haz cuenta que las pasó todas -dijo don Quijote-: no andes yendo y
viniendo desa manera, que no acabarás de pasarlas en un año.

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