Don Quijote de la Mancha (Miguel de Cervantes Saavedra) Libros Clásicos

Página 134 de 838

mucho regodeo éste.
Alzó la vara en alto el comisario para dar a Pasamonte en respuesta de sus
amenazas, mas don Quijote se puso en medio y le rogó que no le maltratase,
pues no era mucho que quien llevaba tan atadas las manos tuviese algún
tanto suelta la lengua. Y, volviéndose a todos los de la cadena, dijo:
-De todo cuanto me habéis dicho, hermanos carísimos, he sacado en limpio
que, aunque os han castigado por vuestras culpas, las penas que vais a
padecer no os dan mucho gusto, y que vais a ellas muy de mala gana y muy
contra vuestra voluntad; y que podría ser que el poco ánimo que aquél tuvo
en el tormento, la falta de dineros déste, el poco favor del otro y,
finalmente, el torcido juicio del juez, hubiese sido causa de vuestra
perdición y de no haber salido con la justicia que de vuestra parte
teníades. Todo lo cual se me representa a mí ahora en la memoria de manera
que me está diciendo, persuadiendo y aun forzando que muestre con vosotros
el efeto para que el cielo me arrojó al mundo, y me hizo profesar en él la
orden de caballería que profeso, y el voto que en ella hice de favorecer a
los menesterosos y opresos de los mayores. Pero, porque sé que una de las
partes de la prudencia es que lo que se puede hacer por bien no se haga por
mal, quiero rogar a estos señores guardianes y comisario sean servidos de
desataros y dejaros ir en paz, que no faltarán otros que sirvan al rey en
mejores ocasiones; porque me parece duro caso hacer esclavos a los que Dios
y naturaleza hizo libres. Cuanto más, señores guardas -añadió don Quijote-,
que estos pobres no han cometido nada contra vosotros. Allá se lo haya cada
uno con su pecado; Dios hay en el cielo, que no se descuida de castigar al
malo ni de premiar al bueno, y no es bien que los hombres honrados sean
verdugos de los otros hombres, no yéndoles nada en ello. Pido esto con esta
mansedumbre y sosiego, porque tenga, si lo cumplís, algo que agradeceros;
y, cuando de grado no lo hagáis, esta lanza y esta espada, con el valor de
mi brazo, harán que lo hagáis por fuerza.
-¡Donosa majadería! -respondió el comisario- ¡Bueno está el donaire con que
ha salido a cabo de rato! ¡Los forzados del rey quiere que le dejemos, como
si tuviéramos autoridad para soltarlos o él la tuviera para mandárnoslo!
Váyase vuestra merced, señor, norabuena, su camino adelante, y enderécese
ese bacín que trae en la cabeza, y no ande buscando tres pies al gato

Página 134 de 838
 


Grupo de Paginas:                                     

Compartir:




Diccionario: