Don Quijote de la Mancha (Miguel de Cervantes Saavedra) Libros Clásicos

Página 172 de 838

había de poner en camino a procurar cómo ser emperador, o, por lo menos,
monarca; que así lo tenían concertado entre los dos, y era cosa muy fácil
venir a serlo, según era el valor de su persona y la fuerza de su brazo; y
que, en siéndolo, le había de casar a él, porque ya sería viudo, que no
podía ser menos, y le había de dar por mujer a una doncella de la
emperatriz, heredera de un rico y grande estado de tierra firme, sin
ínsulos ni ínsulas, que ya no las quería.
Decía esto Sancho con tanto reposo, limpiándose de cuando en cuando las
narices, y con tan poco juicio, que los dos se admiraron de nuevo,
considerando cuán vehemente había sido la locura de don Quijote, pues había
llevado tras sí el juicio de aquel pobre hombre. No quisieron cansarse en
sacarle del error en que estaba, pareciéndoles que, pues no le dañaba nada
la conciencia, mejor era dejarle en él, y a ellos les sería de más gusto
oír sus necedades. Y así, le dijeron que rogase a Dios por la salud de su
señor, que cosa contingente y muy agible era venir, con el discurso del
tiempo, a ser emperador, como él decía, o, por lo menos, arzobispo, o otra
dignidad equivalente. A lo cual respondió Sancho:
-Señores, si la fortuna rodease las cosas de manera que a mi amo le viniese
en voluntad de no ser emperador, sino de ser arzobispo, querría yo saber
agora qué suelen dar los arzobispos andantes a sus escuderos.
-Suélenles dar -respondió el cura- algún beneficio, simple o curado, o
alguna sacristanía, que les vale mucho de renta rentada, amén del pie de
altar, que se suele estimar en otro tanto.
-Para eso será menester -replicó Sancho- que el escudero no sea casado y
que sepa ayudar a misa, por lo menos; y si esto es así, ¡desdichado de yo,
que soy casado y no sé la primera letra del ABC! ¿Qué será de mí si a mi
amo le da antojo de ser arzobispo, y no emperador, como es uso y costumbre
de los caballeros andantes?
-No tengáis pena, Sancho amigo -dijo el barbero-, que aquí rogaremos a
vuestro amo y se lo aconsejaremos, y aun se lo pondremos en caso de
conciencia, que sea emperador y no arzobispo, porque le será más fácil, a
causa de que él es más valiente que estudiante.
-Así me ha parecido a mí -respondió Sancho-, aunque sé decir que para todo
tiene habilidad. Lo que yo pienso hacer de mi parte es rogarle a Nuestro
Señor que le eche a aquellas partes donde él más se sirva y adonde a mí más

Página 172 de 838
 


Grupo de Paginas:                                     

Compartir:




Diccionario: