Don Quijote de la Mancha (Miguel de Cervantes Saavedra) Libros Clásicos

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don Quijote que obligó a que, por entonces, ninguno de los que escuchándole
estaban le tuviese por loco; antes, como todos los más eran caballeros, a
quien son anejas las armas, le escuchaban de muy buena gana; y él prosiguió
diciendo:

-Digo, pues, que los trabajos del estudiante son éstos: principalmente
pobreza (no porque todos sean pobres, sino por poner este caso en todo el
estremo que pueda ser); y, en haber dicho que padece pobreza, me parece que
no había que decir más de su mala ventura, porque quien es pobre no tiene
cosa buena. Esta pobreza la padece por sus partes, ya en hambre, ya en
frío, ya en desnudez, ya en todo junto; pero, con todo eso, no es tanta que
no coma, aunque sea un poco más tarde de lo que se usa, aunque sea de las
sobras de los ricos; que es la mayor miseria del estudiante éste que entre
ellos llaman andar a la sopa; y no les falta algún ajeno brasero o
chimenea, que, si no callenta, a lo menos entibie su frío, y, en fin, la
noche duermen debajo de cubierta. No quiero llegar a otras menudencias,
conviene a saber, de la falta de camisas y no sobra de zapatos, la raridad
y poco pelo del vestido, ni aquel ahitarse con tanto gusto, cuando la buena
suerte les depara algún banquete. Por este camino que he pintado, áspero y
dificultoso, tropezando aquí, cayendo allí, levantándose acullá, tornando a
caer acá, llegan al grado que desean; el cual alcanzado, a muchos hemos
visto que, habiendo pasado por estas Sirtes y por estas Scilas y Caribdis,
como llevados en vuelo de la favorable fortuna, digo que los hemos visto
mandar y gobernar el mundo desde una silla, trocada su hambre en hartura,
su frío en refrigerio, su desnudez en galas, y su dormir en una estera en
reposar en holandas y damascos: premio justamente merecido de su virtud.
Pero, contrapuestos y comparados sus trabajos con los del mílite guerrero,
se quedan muy atrás en todo, como ahora diré.





Capítulo XXXVIII. Que trata del curioso discurso que hizo don Quijote de
las armas y las letras


Prosiguiendo don Quijote, dijo:

-Pues comenzamos en el estudiante por la pobreza y sus partes, veamos si es
más rico el soldado. Y veremos que no hay ninguno más pobre en la misma
pobreza, porque está atenido a la miseria de su paga, que viene o tarde o
nunca, o a lo que garbeare por sus manos, con notable peligro de su vida y
de su conciencia. Y a veces suele ser su desnudez tanta, que un coleto
acuchillado le sirve de gala y de camisa, y en la mitad del invierno se

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