Don Quijote de la Mancha (Miguel de Cervantes Saavedra) Libros Clásicos

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estremo hermosa, o, a lo menos, a mí me pareció serlo la más que hasta
entonces había visto; y con esto, viendo las obligaciones en que me había
puesto, me parecía que tenía delante de mí una deidad del cielo, venida a
la tierra para mi gusto y para mi remedio. Así como ella llegó, le dijo su
padre en su lengua como yo era cautivo de su amigo Arnaúte Mamí, y que
venía a buscar ensalada. Ella tomó la mano, y en aquella mezcla de lenguas
que tengo dicho me preguntó si era caballero y qué era la causa que no me
rescataba. Yo le respondí que ya estaba rescatado, y que en el precio podía
echar de ver en lo que mi amo me estimaba, pues había dado por mí mil y
quinientos zoltanís. A lo cual ella respondió: ´´En verdad que si tú fueras
de mi padre, que yo hiciera que no te diera él por otros dos tantos, porque
vosotros, cristianos, siempre mentís en cuanto decís, y os hacéis pobres
por engañar a los moros´´. ´´Bien podría ser eso, señora -le respondí-, mas
en verdad que yo la he tratado con mi amo, y la trato y la trataré con
cuantas personas hay en el mundo´´. ´´Y ¿cuándo te vas?´´, dijo Zoraida.
´´Mañana, creo yo -dije-, porque está aquí un bajel de Francia que se hace
mañana a la vela, y pienso irme en él´´. ´´¿No es mejor -replicó Zoraida-,
esperar a que vengan bajeles de España, y irte con ellos, que no con los de
Francia, que no son vuestros amigos?´´ ´´No -respondí yo-, aunque si como
hay nuevas que viene ya un bajel de España, es verdad, todavía yo le
aguardaré, puesto que es más cierto el partirme mañana; porque el deseo que
tengo de verme en mi tierra, y con las personas que bien quiero, es tanto
que no me dejará esperar otra comodidad, si se tarda, por mejor que sea´´.
´´Debes de ser, sin duda, casado en tu tierra -dijo Zoraida-, y por eso
deseas ir a verte con tu mujer´´. ´´No soy -respondí yo- casado, mas tengo
dada la palabra de casarme en llegando allá´´. ´´Y ¿es hermosa la dama a
quien se la diste?´´, dijo Zoraida. ´´Tan hermosa es -respondí yo- que para
encarecella y decirte la verdad, te parece a ti mucho´´. Desto se riyó muy
de veras su padre, y dijo: ´´Gualá, cristiano, que debe de ser muy hermosa
si se parece a mi hija, que es la más hermosa de todo este reino. Si no,
mírala bien, y verás cómo te digo verdad´´. Servíanos de intérprete a las
más de estas palabras y razones el padre de Zoraida, como más ladino; que,

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