Don Quijote de la Mancha (Miguel de Cervantes Saavedra) Libros Clásicos

Página 318 de 838

tanto que comíamos algo, que iba bien proveída la barca, puesto que los que
bogaban dijeron que no era aquél tiempo de tomar reposo alguno, que les
diesen de comer los que no bogaban, que ellos no querían soltar los remos
de las manos en manera alguna. Hízose ansí, y en esto comenzó a soplar un
viento largo, que nos obligó a hacer luego vela y a dejar el remo, y
enderezar a Orán, por no ser posible poder hacer otro viaje. Todo se hizo
con muchísima presteza; y así, a la vela, navegamos por más de ocho millas
por hora, sin llevar otro temor alguno sino el de encontrar con bajel que
de corso fuese.

»Dimos de comer a los moros bagarinos, y el renegado les consoló
diciéndoles como no iban cautivos, que en la primera ocasión les darían
libertad. Lo mismo se le dijo al padre de Zoraida, el cual respondió:
´´Cualquiera otra cosa pudiera yo esperar y creer de vuestra liberalidad y
buen término, ¡oh cristianos!, mas el darme libertad, no me tengáis por tan
simple que lo imagine; que nunca os pusistes vosotros al peligro de
quitármela para volverla tan liberalmente, especialmente sabiendo quién soy
yo, y el interese que se os puede seguir de dármela; el cual interese, si
le queréis poner nombre, desde aquí os ofrezco todo aquello que quisiéredes
por mí y por esa desdichada hija mía, o si no, por ella sola, que es la
mayor y la mejor parte de mi alma´´. En diciendo esto, comenzó a llorar tan
amargamente que a todos nos movió a compasión, y forzó a Zoraida que le
mirase; la cual, viéndole llorar, así se enterneció que se levantó de mis
pies y fue a abrazar a su padre, y, juntando su rostro con el suyo,
comenzaron los dos tan tierno llanto que muchos de los que allí íbamos le
acompañamos en él. Pero, cuando su padre la vio adornada de fiesta y con
tantas joyas sobre sí, le dijo en su lengua: ´´¿Qué es esto, hija, que ayer
al anochecer, antes que nos sucediese esta terrible desgracia en que nos
vemos, te vi con tus ordinarios y caseros vestidos, y agora, sin que hayas
tenido tiempo de vestirte y sin haberte dado alguna nueva alegre de
solenizalle con adornarte y pulirte, te veo compuesta con los mejores
vestidos que yo supe y pude darte cuando nos fue la ventura más favorable?
Respóndeme a esto, que me tiene más suspenso y admirado que la misma
desgracia en que me hallo´´.

»Todo lo que el moro decía a su hija nos lo declaraba el renegado, y ella
no le respondía palabra. Pero, cuando él vio a un lado de la barca el

Página 318 de 838
 


Grupo de Paginas:                                     

Compartir:




Diccionario: