Canción de Navidad (Charles Dickens) Libros Clásicos

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la cabeza con una sábana andrajosa.
Scrooge miró hacia el fantasma. Su mano apuntaba hacia la cabeza del muerto.
-Te comprendo -exclamó Scrooge-, y lo haría sí pudiese. Pero no puedo, espíritu.
¡No puedo! ¡Vámonos! Mejor muéstrame a quien sienta emoción por la muerte de
este hombre.
El fantasma mostró una habitación en donde una señora esperaba a su marido que
en ese momento llegaba a la casa. Cuando, tras largo silencio, ella le preguntó
por las noticias, él pareció no saber qué contestar.
-¿Estamos totalmente arruinados? -preguntó ella para ayudarle.
-No, todavía hay esperanza, Carolina.
-Sí él cede -dijo ella- la hay. Si ha ocurrido tal milagro, no hay nada que no
tenga esperanza.
-No ha cedido. Ha muerto.
Ella se llenó de gratitud al escuchar esto. La muerte de aquel hombre había
producido una casa más feliz.
-Enséñame algo de ternura relacionada con la muerte -pidió Scrooge al espíritu.
El espectro le condujo a la casa de Bob Cratchit.
Bob hablaba de la amabilidad extraordinaria del sobrino del señor Scrooge.
-El me dijo: "Lo siento muchísimo por su buena esposa. Sí le puedo ser de alguna
utilidad, me dijo dándome su tarjeta, ahí es donde vivo, por favor, venga a
verme". Y fue realmente encantador, no por lo que pudiera hacer por nosotros
sino por lo amable que se mostró. Daba la impresión de haber conocido a nuestro
Tiny Tim y haberlo sentido con nosotros.
-Estoy segura de que es una buena persona -dijo la señora Cratchit.
-Ninguno de nosotros olvidará al pequeño Tiny Tim ¿verdad?
-Nunca, padre -exclamaron todos.
-Espectro -dijo Scrooge-, algo me dice que estamos a punto de separarnos. Lo sé,
pero ignoro cómo será. Decidme ¿Quién era el hombre a quien vimos muerto?
El espectro de las Navidades futuras lo llevó a los lugares de negocios.
-Esta plazuela es donde yo trabajo -dijo Scrooge, Dejadme contemplar cómo seré
en el futuro.
El espíritu señaló hacia otro lugar. Scrooge corrió y se asomó por la ventana de
su oficina, pero había otra persona en su lugar; el espectro seguía apuntando
hacia otro lugar. Scrooge le acompaño hasta que llegaron a una verja de hierro.
Un cementerio. Así que allí yacía bajo tierra aquel desgraciado cuyo nombre iba
a conocer ahora.
El espíritu estaba entre las tumbas y señaló una.
-Antes de aproximarme, contestadme una pregunta: ¿Son estas las sombras de lo
que será, o sólo de lo que puede ser?

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