Misas herejes (Evaristo Carriego) Libros Clásicos

Página 13 de 60

Cristo.

Aquí me hallaréis siempre, manso a las

exigencias
de discretas preguntas y suaves
ocurrencias

de los graves galenos o de vuesas
mercedes,
honesto y comedido como lo ven ustedes...




Envíos

A Doña Sylla da Silva En su álbum
Si de estas cuerdas mías, de tonos más que rudos, te resultasen ásperos sus rendidos saludos, y quieres blandos ritmos de credos idealistas, aguarda delicados poetas modernistas que alabarán en oro tus posibles desdenes,
coronando de antorchas tus olímpicas sienes, devotos de la blanca lis de tu aristocracia, con que ilustro los rojos claveles de mi audacia,
o espera, seductora, decadentes orfebres que graben tus blasones en sus creadoras
fiebres:
yo, trabajo el acero de temples soberanos: los sonantes cristales se rompen en mis manos.
* * *
Palmera brasileña, que al caminante herido ofrendaras tus dátiles de Pasión y de Olvido, en el Desierto Único: tu ëres la apoteosis que, nimbando de incendios sus fecundas
neurosis,
cruzas por los vaivenes de su hondos desvelos como si fueras Luna de sus noches de duelos. Yo traigo a tu floresta la Alondra moribunda que, en el violín del Bosque, preludió la
errabunda sinfonía terrena de aquel Ardor eterno, que ahuyenta suavemente las aves del
Invierno, y en las horas tranquilas descubre su cabeza como un símbolo vago de Amor y de
Belleza. * * *
...Y pasas, y no sola, presintiendo dorados Orientes, los propicios a los enamorados, como una novia enferma que evoca
espirituales
promesas en las largas noches sentimentales;

Página 13 de 60
 

Paginas:
Grupo de Paginas:       

Compartir:




Diccionario: