Entremeses (Miguel de Cervantes Saavedra) Libros Clásicos

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GITANOS ¿Cantaremos, señor?
BACHILLER Lo que quisiéredes.
PANDURO No hay quien cante cual nuestra Rana canta.
JARRETE No solamente canta, sino encanta.
(Éntranse cantando: «Pisaré yo el polvico...»)


Entremés de La guarda cuidadosa

(Sale UN SOLDADO a lo pícaro, con muy mala banda y un antojo, y
detrás dél UN MAL SACRISTÁN.)

SOLDADO. ¿Qué me quieres, sombra vana?
SACRISTÁN. No soy sombra vana, sino cuerpo macizo.
SOLDADO. Pues, con todo eso, por la fuerza de mi desgracia, te conjuro que me digas quién eres y qué es lo que buscas por esta calle.
SACRISTÁN. A eso te respondo, por la fuerza de mi dicha, que soy Lorenzo Pasillas, sota-sacristán desta parroquia, y busco en esta calle lo que hallo, y tú buscas y no hallas.
SOLDADO. ¿Buscas por ventura a Cristinica, la fregona desta casa?
SACRISTÁN. Tu dixisti.
SOLDADO. Pues ven acá, sota-sacristán de Satanás.
SACRISTÁN. Pues voy allá, caballo de Ginebra.
SOLDADO. Bueno: sota y caballo; no falta sino el rey para tomar las manos. Ven acá, digo otra vez. ¿Y tú no sabes, Pasillas, que pasado te vea yo con un chuzo, que Cristinica es prenda mía?
SACRISTÁN. ¿Y tú no sabes, pulpo vestido, que esa prenda la tengo yo rematada, que está por sus cabales y por mía?
SOLDADO. ¡Vive Dios, que te dé mil cuchilladas, y que te haga la cabeza pedazos!
SACRISTÁN. Con las que le cuelgan de sas calzas, y con los dese vestido, se podrá entretener, sin que se meta con los de mi cabeza.
SOLDADO. ¿Has hablado alguna vez a Cristina?
SACRISTÁN. Cuando quiero.
SOLDADO. ¿Qué dádivas le has hecho?
SACRISTÁN. Muchas.
SOLDADO. ¿Cuántas y cuáles?
SACRISTÁN. Dile una destas cajas de carne de membrillo, muy grande, llena de cercenaduras de hostias, blancas como la misma nieve, y de añadidura cuatro cabos de velas de cera, asimismo blancas como un armiño.

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