Trato de Argel (Miguel de Cervantes Saavedra) Libros Clásicos

Página 4 de 67


Y lo que más llega al cabo
tu afición tan sin medida,
es mirarte estar rendida
a un cristiano que es tu esclavo.
¡Y monta que corresponde
el perro a lo que le quieres!
Perdóname; frágil eres.
ZAHARA ¿Dónde vas?
FÁTIMA Bien sé yo adonde.
ZAHARA Dulce amiga verdadera,
lo que dices no lo niego;
mas ¿qué haré?, que amor es fuego
y mi voluntad es cera.
Y, puesto que el daño veo
y el fin do habré de parar,
imposible es contrastar
las fuerzas de mi deseo.
Vuelve tu lengua e intento
a combatir esta roca,
que no será gloria poca
gozar de su vencimiento.
FÁTIMA Quiero en esto complacerte,
pues al fin puedes mandarme.
Cristiano, vuelve a mirarme,
que no es mi rostro de muerte.
AURELIO Más que muerte me causáis
con vuestros inducimientos.
Dejadme con mis tormentos,
porque en vano trabajáis.
FÁTIMA ¿No ves cómo se retira
el perro en su pundonor?
Ansí entiende él del amor
como el asno de la lira.
AURELIO ¿Cómo queréis que yo entienda
de amor en esta cadena?
ZAHARA Eso no te cause pena,
que luego se hará la enmienda:
las dos te la quitaremos.
AURELIO Muy mejor será dejalla;
que no quiero con quitalla,
pasar de un estremo a estremos.
ZAHARA ¿A qué estremos pasarás?
AURELIO Quitando al cuerpo este hierro,
cairé en otro mayor hierro,

Página 4 de 67
 

Paginas:
Grupo de Paginas:       

Compartir:




Diccionario: