Trato de Argel (Miguel de Cervantes Saavedra) Libros Clásicos

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que, si bogasen dos días,
un pontón no tomarán.
Nosotros, a la ligera,
listos, vivos como el fuego,
y, en dándonos caza, luego
pico al viento y ropa fuera,
las obras muertas abajo,
árbol y entena en crujía,
y así hacemos nuestra vía
contra el viento sin trabajo;
y el soldado más lucido,
el más flaco y más membrudo,
luego se muestra desnudo
y del bogavante asido.
Pero allá tiene la honra
el cristiano en tal estremo,
que asir en un trance el remo
le parece que es deshonra;
y, mientras ellos allá
en sus trece están honrados,
nosotros, dellos cargados,
venimos sin honra acá.
MERC. Primero Esa honra y ese engaño
nunca salga de su pecho,
pues nuestro mayor provech[o]
nace de su propio daño.
Un mozo de poca edad
destos sardos comprar quiero.
MAMÍ Ya los trae el pregonero
vendiendo por la ciudad.
[MERC.] Segundo ¿Hay españoles entre ellos?
MAMÍ Sí hay; que también tomamos
una nave, y allí hallamos
hasta viente y cuatro dellos.

Entra el PREGONERO, con el PADRE y la MADRE y los dos MUCHACHOS y un N[I]ÑO DE TETA a los pechos.

PREGONERO ¿Hay quien compre los perritos,
y el viejo, que es el perrazo,
y la vieja y su embarazo?
Pues, ¡a fe que son bonitos!
Déste me dan ciento y dos;
déste docientos me dan;
pero no los llevarán.
¡Pasá acá, perrazo, vos!

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