Trato de Argel (Miguel de Cervantes Saavedra) Libros Clásicos

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el cual, sin duda, ya venido hubiera
si la cerviz indómita y erguida
del luterano Flandes no ofendiese
tan sin vergüenza a su real corona.
[MUCHS.] ¡Acá morir!
[ESCL. Primero] Primero espero ver puestas por tierra
estas flacas murallas, y este nido
y cueva de ladrones abrasado,
pena que justamente le es debida
a sus continos y nefandos vicios.
[ESCL. Segundo] Será nunca acabar si respondemos;
déjalos ya, Pe[d]r[o] Álvarez, amigo,
que ellos se cansarán, y dime agora
si todavía piensas de huirte.
[ESCL.] Primero ¡Y cómo!
[ESCL.] Segundo ¿En qué manera?
[ESCL.] Primero ¿En qué manera?
Por tierra, pues no puedo de otra suerte.
[ESCL.] Segundo ¡Dificultosa empresa, cierto, emprendes!
[ESCL.] Primero Pues, ¿qué quieres que haga? Dime, hermano;
que mis ancianos padres, que son muertos,
y un hermano que tengo se ha entregado
en la hacienda y bienes que dejaron,
el cual es tan avaro, que, aunque sabe
la esclavitud amarga que padezco,
no quiere dar, para librarme della,
un real de mi mismo patrimonio.
Como esto considero, y veo que tengo
un amo tan cruel como tú sabes,
y que piensa que yo soy caballero,
y que no hay modo que limosna alguna
llegue a dar el dinero que él me pide,
y la insufrible vida que padezco,
de hambre, desnudez, cansancio y frío,
determino morir antes huyendo,
que vivir una vida tan mezquina.
[ESCL.] Segundo ¿Has hecho la mochila?

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