Trato de Argel (Miguel de Cervantes Saavedra) Libros Clásicos

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te atreves a pasar, en las tinieblas
de la cerrada noche, sin camino
ni senda que te guíe adonde quieres?
¡Oh libertad, y cuánto eres amada!
Amigo dulce, el cielo sancto haga
salir con buen suceso tu trabajo.
Dios te acompañe.
[ESCL.] Primero Y Él vaya contigo.

Aurelio y Silvia.
[AURELIO] Dádome ha la Fortuna por descuento
de todo mi trabajo, Silvia mía,
la gloria de mirarte y el contento.
Mi pena será vuelta en alegría
de hoy más, pues que te veo, Silvia amada,
y mi cerrada noche en claro día.
SILVIA Yo soy, mi bien, la bien afortunada,
pues que torno a gozar de tu presencia,
de lo que estaba ya desconfiada.
AURELIO ¿Cómo os ha ido, esposa, en esta ausencia,
en poder desta gente que no alcanza
razón, virtud, valor, almas, conciencia?
SILVIA Como he tenido y tengo la esperanza
puesta en el Hacedor de tierra y cielo
con cristiana y segura confianza,
por su bondad, aun tengo el casto velo
guardado, y con su ayuda sancta espero
no tener de mancharle algún recelo.
AURELIO Sabrás, esposa dulce, que el artero
y vengativo Amor ha salteado
con áspero rigor, airado y fiero,
el pecho de mi ama, y le ha llagado
de una llaga incurable, pues le tiene
deste pecho, que es tuyo, enamorado,
y a doquiera que voy comigo viene;
y, según que la mora me declara,
con el solo mirarme se entretiene.
SILVIA Todo ese cuento ya me ha dicho Zahara,

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