Trato de Argel (Miguel de Cervantes Saavedra) Libros Clásicos

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escribir a los tuyos otro tanto.
Y, porque a veces tienen las paredes,
según se dice, oídos, Silvia mía,
agradeciendo al cielo estas mercedes,
pasemos esta plática a otro día.

Ocasión, Necesidad, Aurelio, Zahara y Fátima. Sale primero la Ocasión y la Necesidad.

OCASIÓN Necesidad, fiel ejecutora
de cualquiera delicto que te ofrece
la pública ocasión o la secreta,
ya ves cuán apremiadas y forzadas
del Herebo infernal habemos sido,
para venir a combatir la roca
del pecho encastillado de un cristiano,
que está rebelde y muestra que no teme
del niño y ciego dios la grande fuerza.
Es menester que tú le solicites
y te le muestres, siempre a todas horas,
en el comer, y en el vestir y en todas
las cosas que pensare o pretendiere.
Yo, por mi parte, de contino pienso
ponérme[le] delante y la melena
de mis pocos cabellos ofrecerle,
y detenerme un rato, porque pueda
asirme della, cosa poco usada
de mi ligera condición y presta.
NECESIDAD Bien puedes, Ocasión, estar segura
que yo haré por mi parte maravillas
si tu favor y ayuda no me falta.
Pero ves, aquí viene el indomable;
aprecíbete, hermana, y derribemos
la vana presunción deste cristiano.

Sale AURELIO.

[AURELIO] ¿Que no ha de ser posible, pobre Aurelio,
el defenderte desta mora infame,
que por tantos caminos te persigue?
Sí será, sí, si no me niega el cielo
el favor que hasta aquí no me ha negado.

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