Trato de Argel (Miguel de Cervantes Saavedra) Libros Clásicos

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riguroso, cruel, desamorado.
NECESIDAD ¡Obrando va tu fuerza, compañera!
OCASIÓN ¿Pues no ha de obrar? Escucha en lo que para.
ZAHARA Si eso ansí fuese, Aurelio, dichosísima
sería mi ventura, y tú serías
no menos venturoso, dulce Aurelio.
Y, porque más de espacio y más a solas
me puedas descubrir tu pensamiento,
sígueme, Aurelio, agora que se ofrece
la ocasión de no estar Yzuf en casa.
AURELIO Sí siguiré, señora; que ya es tiempo
de obedecerte, pues que soy tu esclavo.
NECESIDAD Por tierra va, Ocasión, el fundamento
del bizarro cristiano. ¡Ya se rinde!
OCASIÓN ¡Tales combates juntas le hemos dado!
Entrémonos con Zahara en su aposento,
y allí de nuevo, cuando Aurelio entrare,
tornaremos a darle tientos nuevos.

Éntra[n]se, y queda AURELIO solo.

AURELIO Aurelio, ¿dónde vas? ¿Para dó mueves
el vagaroso paso? ¿Quién te guía?
¿Con tan poco temor de Dios te atreves
a contentar tu loca fantasía?
Las ocasiones fáciles y leves
que el lascivo regalo al alma envía
tienen de persuadirte y derribarte
y al vano y torpe amor blando entregarte.
¿Es éste el levantado pensamiento
y el propósito firme que tenías
de no ofender a Dios, aunque en tormento
acabases tus cortos, tristes días?
¿Tan presto has ofrecido y dado al viento
las justas, amorosas fantasías,
y ocupas la memoria de otras vanas,
inhonestas, infames y livianas?
¡Vaya lejos de mí el intento vano!
¡Afuera, pensamiento malnacido!
¡Que el lazo enredador de amor insano,

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