Trato de Argel (Miguel de Cervantes Saavedra) Libros Clásicos

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de otro más limpio amor será rompido!
¡Cristiano soy, y [he] de vivir cristiano;
y, aunque a términos tristes conducido,
dádivas o promesa, astucia o arte,
no harán que un punto de mi Dios me apar[te]!

Sale FRANCISCO, el muchacho hermano del niño que vendieron en la segunda jornada, y dice:

[FRANCISCO] ¿Has visto, Aurelio, a mi hermano?
AURELIO ¿Dices a Juanico?
FRANCISCO Sí.
AURELIO Poquito habrá que le vi.
FRANCISCO ¡Oh sancto Dios soberano!
AURELIO ¿Padeces algún tormento,
Francisco?
FRANCISCO Sí; una fatiga
que no sé como la diga,
aunque sé cómo la siento;
y no quieras saber más,
para entender mi cuidado,
sino que mi hermano ha dado
el ánima a Satanás.
AURELIO ¿Ha renegado, por dicha?
FRANCISCO ¿Dicha llamas renegar?
Si él lo viene a efectuar,
ello será por desdicha.
Ha dado ya la palabra
de ser moro, y este intento
en su tierno pensamiento
con regalos siempre labra.
AURELIO Vesle, Francisco, a do asoma.
¡Bizarro viene, por cierto!
FRANCISCO Estos vestidos le han muerto:
que él ¿qué sabe qué es Mahoma?
AURELIO Vengáis norabuena, Juan.
JUAN ¿No saben ya que me llamo...
AURELIO ¿Cómo?
JUAN ...ansí como mi amo?
FRANCISCO ¿En qué modo?
JUAN Solimán.
FRANCISCO ¡Tósigo fuera mejor,
que envenenara aquel hombre
que ansí te ha mudado el nombre!
¿Qué es lo que dices, traidor?
JUAN Perro, poquito de aqueso,

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