Trato de Argel (Miguel de Cervantes Saavedra) Libros Clásicos

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que se lo diré a mi amo.
¿Porque Solimán me llamo,
me amenaza? ¡Bueno es eso!
FRANCISCO ¡Abrázame, dulce hermano!
JUAN ¿Hermano? ¿De cuándo acá?
¡Apártase el perro allá;
no me toque con la mano!
FRANCISCO ¿Por qué conviertes en lloro
mi contento, hermano mío?
JUAN Ése es grande desvarío.
¿Hay más gusto que ser moro?
Mira este galán vestido,
que mi amo me le ha dado,
y otro tengo de brocado,
más bizarro y más polido.
Alcuzcuz como sabroso,
sorbeta de azúcar bebo,
y el corde, que es dulce, pruebo,
y pilao, que es provechoso.
Y en vano trabajarás
de aplacarme con tu lloro;
mas, si tú quieres ser moro,
a fe que lo acertarás.
Toma mis consejos sanos,
y veráste mejorado.
Adiós, porque es gran pecado
hablar tanto con cristianos.

Vase.

FRANCISCO ¿Hay desventura igual en todo el suelo?
¿Qué red tiene el demonio aquí tendida
con que estorba el camino de ir al cielo?
¡Oh tierna edad, cuán presto eres vencida,
siendo en esta Sodoma recuestada
y con falsos regalos combatida!
AURELIO ¡Oh, cuán bien la limosna es empleada
en rescatar muchachos, que en sus pechos
no está la santa fe bien ar[r]aigada!
¡Oh, si de hoy más, en caridad deshechos
se viesen los cristianos corazones,
y fuesen en el dar no tan estrechos,
para sacar de grillos y prisiones
al cristiano cativo, especialmente

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