Trato de Argel (Miguel de Cervantes Saavedra) Libros Clásicos

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y, como el rey está tan mal conmigo,
porque acetar no quise el cargo y honra
de reparar los fosos y murallas,
quiéremelos quitar, sin duda alguna.
ZAHARA El remedio que en esto se me ofrece
es advertir a Aurelio que no diga
al rey que es caballero, sino un pobre
soldado que iba a Italia, y que esta Silvia
es su mujer; y si esto el rey creyese,
no querrá por el tanto que costaron
quitártelos, que el precio es muy subido.
YZUF Muy bien dices, señora; ven, entremos
y demos este aviso a los dos juntos.
Vanse.

Jornada cuarta


Entra el CAUTIVO que se huyó, descalzo, roto el vestido, y las piernas señaladas como que trae muchos rasgones de las espinas y zarzas por do ha pasado.

[CAUTIVO] Este largo camino,
tanto pasar de breñas y montañas,
y el bramido contino
de fieras alimañas
me tiene de tal suerte,
que pienso de acabarle con mi muerte.
El pan se me ha acabado,
y roto entre jarales el vestido;
los zapatos, rasgado;
el brío, consumido;
de modo que no puedo
un pie del otro pie pasar un dedo.
Ya la hambre me aqueja,
y la sed insufrible me atormenta;
ya la fuerza me deja;
ya espero desta afrenta
salir con entregarme
a quien de nuevo quiera cautivarm[e].
He ya perdido el tino;
no sé cuál es de Orán la cierta vía,
ni senda ni camino

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