El banquete (Orazio Bagnasco) Libros Clásicos

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Además, entre los más elegantes y con mejor aspecto, había casi ciento cincuenta jóvenes nobles de ambos sexos, elegidos expresamente para asombrar, con su nobleza y donaire, a la presuntuosa, españolizada y altiva Corte napolitana. Entre ellos se encontraban los cinco amigos del joven Duque, componentes de la perversa camarilla del castillo de Vigevano, de cuya vida disipada, si bien en voz baja, todos hablaban. Durante las ceremonias y por expresa voluntad del Duque, sus amigos tenían que ocupar siempre un puesto de honor, inmediatamente detrás de su hermano Hermes. Luego estaban las embajadas. Entre los numerosos Legados jóvenes, destacaban por su prestigio y porte los cuatro diplomáticos de Florencia, Mantua, Venecia y del Ducado de Borgoña. También viajaban muchos funcionarios de la Corte, notarios, administradores y espías, junto con algu- nos hombres de confianza del Moro, como Moisés da Corteolona, su experto en monedas, usurero y banquero personal. Completaban el grupo los arqueros, los encargados de la guardarropía, los peluqueros, los servidores y los esclavos. Las damas eran extraordinariamente bellas y vivaces. Provenían de las familias más ilustres de la aristocracia paduana y se presentaban siempre cubiertas de oro, preciosos encajes y joyas. -¿Vos, Excelencia, conocéis a alguna de estas nobles damas? -preguntó con sorna maese Stefano. Sabía que Trotti era un gran experto en cuestión de mujeres, que sus amistades femeninas eran considerables y sus conquistas innumerables. A maese Stefano le agradaba oírlo chismorrear sobre las aventuras de las damas de la Corte y estaba pendiente de sus labios, como si fuera él mismo quien las viviera. Le gustaban las descripciones colorísticas que, a menudo, hacía de ellas y se informaba siempre con todo detalle de sus vidas y amoríos.

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