Fantasmas de Navidad (Charles Dickens) Libros Clásicos

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realidad es una historia de nuestra familia, y ella era amiga de la casa. Cuando
tenía unos cuarenta años de edad, y seguía poseyendo una hermosura poco común
(su amado murió joven, razón por la cual ella nunca se casó, a pesar de tener
numerosas ofertas), fijó su residencia en un lugar de Kent, que su hermano, un
comerciante con India, había comprado recientemente.
Se contaba la historia de que en otro tiempo aquel lugar estuvo a cargo del
tutor de un joven; que ese tutor sería el segundo heredero y que mató
al muchacho con su tratamiento duro y cruel. Ella nada sabía de tales cosas. Se
ha dicho que en el dormitorio de ella había una jaula en la que el tutor solía
encerrar al muchacho. Es falso. Sólo había un gabinete. Ella se acostó, no hizo
llamada alguna durante la noche, pero por la mañana le dijo con toda
tranquilidad a la doncella cuando ésta entró:
-¿Quién es ese guapo mocito de aspecto abandonado que estuvo mirando hacia fuera
desde el gabinete toda la noche?
La doncella contestó lanzando un fuerte grito y echando a correr al instante. La
dama se sorprendió de aquello, pero era una mujer de notable fuerza mental, por
lo que se vistió ella sola, bajó las escaleras y acudió a reunirse con su
hermano:
-Walter, toda la noche me ha estado inquietando un guapo mocito de aspecto
abandonado que constantemente miraba hacia fuera desde el gabinete que hay en mi
habitación, y que no puedo abrir. Ahí debe haber algún truco.
-Me temo que no, Charlotte -contestó el hermano-, pues es la leyenda de la casa.
Es el huérfano. ¿Qué es lo que hizo?
-Abrió la puerta con suavidad y miró hacia fuera. A veces penetraba uno o dos
pasos en la habitación. Entonces yo le llamaba, para animarle, y él se encogía,
se estremecía y volvía a meterse de nuevo, cerrando la puerta.
-Charlotte, el gabinete no tiene comunicación con ninguna otra parte de la casa,
y está cerrado con clavos.
Aquello era indudablemente cierto y dos carpinteros necesitaron una mañana
entera para abrir la puerta y poder examinar el gabinete. Sólo entonces
Charlotte quedó convencida de que había visto al huérfano. Pero lo terrible de
la historia es que fue visto sucesivamente por tres de los hijos de su hermano,

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