Solamente un eco (Alan Barclay) Libros Clásicos

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los treinta años le parecía casi senil. Stinson era bajo y algo contrahecho. No
solamente su uniforme estaba considerablemente arrugado> sino que el hombre que
había dentro parecía encontrarse bajo una fuerte depresión moral.
-¡Ah, Stinson! - exclamó el comandante en jefe, mientras el recién llegado le
hacía un saludo negligente. Le presento al subteniente Lingard aquí presente.
Está clasificado como piloto, pero le he nombrado su segundo para que adquiera
experiencia.
-¿Otro más ?- dijo Stinson mirando agriamente a Lingard. Preferiría un artillero
experimentado.
- Tenga en cuenta que Lingard lo es de primera clase - respondió el comandante
amigablemente - Tiene una excelente clasificación en artillería.
- Sí, disparando sobre patos sentados - rezongó Stínson. Me falta poco para
cumplir mi tiempo, señor. ¿Por qué quitarme oportunidades encomendándome el
entrenamiento de novatos?
- Es una orden - repuso el comandante, todavía amigablemente.
- Muy bien, señor - contestó Stinson poniéndose firme. ¿Puedo someter
formalmente mi petición para ser trasladado a otra unidad, señor?
- Lo tiene que hacer por escrito y razonándolo - señaló el comandante -> y no se
le concederá. Ahora Ilévese a Lingard a la residencia de oficiales para que se
vaya familiarizando.
- Muy bien, señor - dijo Stinson, saludando. ¿Viene, teniente Lingard?
El hall de la residencia de oficiales era un cuarto muy alegre, circular, y se
encontraba situado a unos metros debajo de la superficie del asteroide. Había
gran cantidad de enormes butacas, de muchas de las cuales surgían las piernas de
los ocupantes> aparentemente inconscientes> y un bar. En las paredes había
colgadas láminas de las que usualmente se ven en las residencias de oficiales

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