Solamente un eco (Alan Barclay) Libros Clásicos

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más cerca de los dos. No puede haber discusión ni titubeo, lo tiene que
aniquilar con el primer disparo, y a continuación le pondré en línea con el
segundo para que se lo cargue también. Tiene que ser rápido, limpio y no fallar
ningún disparo. Nada de fantasías.
-¡De acuerdo, capitán! - exclamó Lingard con entusiasmo, dirigiéndose hacia
adelante a la posición del apuntador y tomando los mandos de los cañones.
-¿Tiene el traje de salto bien ajustado? - dijo la voz de Stinson en la radio
interior.
- Seguro - contestó Lingard.
- Recuerde que podemos ser tocados. No olvide lo que le dije sobre el
lanzamiento en caso de emergencia.
- No habrá que lanzarse - gritó Lingard -. Póngame usted exactamente medio
segundo en línea con cada uno de esos monos> los haré papilla.
- Es lo que tiene que hacer - graznó el otro -. Allá vamos.
Los motores zumbaron brevemente y la pequeña nave se deslizó a lo largo de la
roca. Una explosión de los motores los lanzó fuera de la sombra. Otra explosión
de los tubos laterales les imprimió una sacudida y les hizo dar la vuelta...
Allí estaban los Jackoes. A una distancia no mayor de 100 yardas se encontraba
una masa bulbosa y rojiza, otra más allá, por encima, y otra por debajo.
- ¡Diablo! - exclamó Lingard-. Ahí hay tres.
- Ya no podemos volvernos atrás - gritó Stinson-. Ahí tienes al más cercano.
Cárgatelo.
La nave dio una sacudida cuando Lingard la colocó en línea. Tomó el control del
cañón con manos sudorosas v enfocó la cruz amarilla del visor al centro de la

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