Solamente un eco (Alan Barclay) Libros Clásicos

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barriga de la nave más cercana.
No se acordó de apretar el botón para disparar, pero debió de hacerlo de una
manera inconsciente, puesto que la nave enemiga tembló al recibir el impacto de
la descarga fisionable. El Jacko pareció estallar.
-¡El siguiente´ .- gritó Stinson entusiasmado -. Vamos con el siguiente.
Hizo girar el morro de la nave. El segundo enemigo estaba más lejos, por lo que
el piloto tuvo unos cuantos segundos para prevenirse. Una delgada llama azul
salió proyectada por el costado y la nave quedó enfilada al enemigo.
--Anda con él! - vociferó Stinson.
Lingard hizo girar el cañón para intentar un tiro de flexión. El blanco aceleró
justamente cuando él disparó y la carga no le alcanzó por pocas yardas. Dio un
tirón de la palanca para volver a cargar y oyó el zumbido de los pesados
proyectiles _al entrar en la recámara. El Jacko aceleró y se revolvió, lanzando
pequeñas llamas por sus motores laterales.
- No tire ahora - ordenó Stinson con calma -. No puede acertarle mientras esté
acelerando y bailando como una peonza> pero cuando empiece a virar hacía atrás>
en dirección opuesta, habrá un solo momento en que se quede quieto; espere ese
momento.
Lingard esperó siguiendo con la vista el rojo barco. Esperó un largo momento. Lo
suficientemente largo que pudo pensar dónde diablos se había metido la otra nave
enemiga. Entonces, el blanco se inmovilizó, su movimiento relativo bajó casi
hasta cero. Lingard accionó las palancas y los proyectiles salieron silbando.
Durante los dos minutos que siguieron al disparo el morro del enemigo se salió

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