Una Víctima del Espacio Superior (Algernon Blackwood) Libros Clásicos

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-Casi estoy feliz de que la silla esté clavada al suelo -recalcó, mientras se establecía más cómodamente-. Me favorece admirablemente. El hecho es-y esto es mi caso en una cáscara de nuez-lo cual es todo lo que un doctor de su maravilloso desarrollo requiere-el hecho es, doctor Silence, que soy una víctima del Espacio Superior. Eso es lo que sucede conmigo-¡Espacio Superior!
Ambos se miraron el uno al otro por un momento, en silencio, el pequeño paciente sujetándose fuertemente a los brazos de la silla que le «favorecían admirablemente», y mirando hacia arriba con ojos fijos, su atmósfera temblando por las ondas de alguna actividad desconocida; mientras que el doctor sonreía amable y compasivamente, y ponía su mente lo más lejos posible, dentro de la condición mental del otro.
-Espacio Superior-repetía el señor Mudge-eso es lo que es. Ahora, ¿piensa usted que puede ayudarme con eso?
Hubo una pausa durante la cual los ojos de los hombres buscaron fijamente bajo la superficie de sus respectivas personalidades. Entonces el doctor Silence habló.
-Estoy completamente seguro de que puedo ayudar -respondió serenamente- la compasión siempre debe ayudar, y el sufrimiento siempre llama a mi compasión. Veo que usted ha sufrido cruelmente. Debe contarme todo sobre su caso, y cuando escuche los pasos graduales por los cuales usted ha llegado a este extraño estado, no tengo duda que puedo ser de ayuda para usted.
Acercó la silla junto a su interlocutor y posó su mano sobre su hombro por un momento. Todo su ser irradiaba bondad, inteligencia, deseo de ayudar.
-Por ejemplo -prosiguió- estoy seguro de que fue el resultado de algo más que la coincidencia que usted se familiarizara con los terrores de lo que usted llama Espacio Superior; pues espacio superior no es sólo una medida externa.

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