La Casa Hechizada (Charles Dickens) Libros Clásicos

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Hacíamos muchos ejercicios y deportes al aire libre, pero nada se olvidaba
dentro de la casa, y no había mal humor ni malos entendidos entre nosotros, por
lo que nuestras tardes eran tan placenteras que al menos teníamos una buena
razón para no desear irnos a la cama.
Al principio tuvimos algunas alarmas nocturnas. La primera noche me despertó
Jack llevando en la mano un maravilloso farol de barco, que asemejaba las
agallas de algún monstruo de las profundidades, para decirme que «iba a arribar
al palo principal» para derribar la veleta. Era una noche tormentosa y puse
objeciones, pero Jack llamó mi atención sobre el hecho de que producía un sonido
semejante a un grito de desesperación, y añadió que si no se hacía así alguien
iba a «invocar a un fantasma». Así que subimos a la parte de arriba de la casa,
donde apenas sí podía sostenerme por culpa del viento, acompañados por el señor
Beaver; y allí Jack, con el farol y todo, seguido por el señor Beaver, subieron
arrastrándose hasta la parte superior de la cúpula, situad-, a unos diez metros
por encima de la chimeneas, sir nada sólido sobre lo que sostenerse, derribando
fríamente la veleta hasta que ambos se sintieron tan animados por el viento y la
altura que llegué a pensar que nunca bajarían de allí. Otra noche volvieron
aparecer junto a mi puerta para derribar un sombrerete de chimenea. Otra noche
se dedicaron a cortas una tubería que sollozaba y sorbía. Otra noche
descubrieron algo más. En varias ocasiones, ambos, de la manera más fría,
salieron simultáneamente por su; respectivas ventanas agarrándose de las colchas
de la cama, para «examinar» algo misterioso que había en el jardín.
El compromiso que habíamos aceptado todos, se cumplió fielmente y nadie reveló
nada. Lo único que sabíamos era que, si la habitación de alguno estaba,
hechizada, nadie parecía tener peor aspecto por ello
El fantasma de la habitación del Amo B.

Cuando me instalé en la buhardilla triangular que tan distinguida fama había
obtenido, mis pensamientos se centraron, lógicamente, en el Amo B. Mis
especulaciones con respecto a él eran muchas y resultaban inquietantes. Si su
nombre de pila fuese Benjamin, Bissextile (por haber nacido en año bisiesto),

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