La historia del tío del viajante (Charles Dickens) Libros Clásicos

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tranquilo de amores resultaría agradable tras la carnicería, aunque sólo fuera
para cambiar de tema.
-No tenemos un instante que perder aquí -dijo la joven dama-. Él (y señaló al
joven caballero de azul celeste) es el hijo único del poderoso marqués de
Filletoville.
-Pues entonces, querida mía, me temo que no llegará nunca a heredar el título
-dijo mi tío mirando fríamente al joven caballero clavado en la pared, como si
fuera un escarabajo-. Ya se han cortado los vínculos, amor mío.
-He sido apartada de mi hogar y mis amigos por estos villanos -dijo la joven
dama cuyos rasgos brillaban por la indignación-. En una hora más ese perverso se
habría casado conmigo mediante violencia.
-¡Que el diablo confunda su desvergüenza! -exclamó mi tío lanzando una mirada de
desprecio al moribundo heredero de Filletoville.
-Como podrá deducir de lo que ha visto -intervino la joven dama-, el grupo
estaba dispuesto a asesinarme si apelaba a cualquiera pidiendo ayuda. Si sus
cómplices nos encuentran aquí, estamos perdidos. ¡Dentro de dos minutos puede
ser demasiado tarde! ¡Al coche!
Con aquellas palabras enfatizadas por sus sentimientos, y el esfuerzo de haber
clavado al joven marqués de Filletoville, la dama, fatigada, se dejó caer en
brazos de mi tío. Éste la cogió y la llevó hasta la puerta de la casa. Allí
estaba el coche con cuatro caballos negros de cola y crines largas ya
enjaezados, pero no había cochero, ni escolta, ni palafrenero a h cabeza de los
caballos.
Espero, caballeros, no ser injusto con la memoria de mi tío si expreso la
opinión de que aunque era soltero ya había tenido antes a algunas damas; en sus
brazos; en realidad creo que acostumbraba besar con frecuencia a las camareras,
y sé que en uno o dos casos había sido visto por algún testigo de confianza
abrazar a la propietaria de una taberna de manera bien perceptible. Menciono
esta circunstancia para demostrar que el hecho de que la joven y hermosa dama
fuera una persona a la cual poco podía estar habituado debió afectar a mi tío
éste solía decir que cuando los largos cabellos oscuros de la dama cayeron sobre
su brazo, y sus hermosos ojos oscuros se fijaron en su rostro al recuperarse, él

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