Oliver Twist (Charles Dickens) Libros Clásicos

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Pero no es de mí de quien quiero hablar, sino de tu hermano.
-¡Yo no tengo ningún hermano!
-¡Sabes que sib Es cierto que tú eres el único hijo del infeliz matrimonio que formaron tu padre y tu madre. Cuando tus padres se separaron, tu padre conoció a un oficial de marina, retirado y viudo, que vivía en el campo con sus dos hijas. Una de ellas se enamoró de tu padre, y él de ella; al cabo de año y medio, estaban prometidos. Fue entonces cuando tu padre recibió la herencia de un pariente que vivía en Roma y tuvo que marcharse para allá; pero la fatalidad quiso que él cayera gravemente enfermo. Tu madre y tú acudisteis inmediatamente a su lado y, al día siguiente de vuestra llegada, él murió sin dejar testamento, de modo que todos sus bienes fueron a parar a vuestras manos.
Monks, que había estado reteniendo el aliento durante todo este tiempo, suspiró entonces profundamente, manifestando un gran alivio.
-Antes de marchar al extranjero -siguió el señor Brownlow-, tu padre vino a verme y me entregó un retrato de su hermana, la que iba a ser mi esposa. También me habló atropelladamente de la deshonra que él mismo había provocado a su joven prometida. Cuando él murió, fui a visitar a esa muchacha que iba a ser madre, con el fin de acogerla en mi propio hogar, pero llegué demasiado tarde porque la familia había abandonado la región.
Monks miró entonces alrededor con una sonrisa de triunfo.
-Cuando tu hermano se cruzó en mi camino y lo rescaté de una vida de crimen y miseria, su gran parecido con el retrato del que te he hablado me dejó impresionado. Desgraciadamente, lo secuestraron antes de que pudiera contarme su historia. Sospechando que tú podías estar detrás de todo esto, lo busqué por todas partes, pero no lo encontré hasta hace dos horas... Tienes un hermano, Edward, tú lo sabes y lo conoces. Había pruebas de ello, pero tú mismo las destruiste. Así que, si no quieres que te haga detener por cómplice del asesinato de Nancy, tendrás que contarlo todo ante testigos y devolverle a tu hermano lo que le corresponde.
-Haré lo que usted me pida -aceptó Monks, viéndose sin escapatoria.
Dos días más tarde, Oliver viajaba, junto con la señora Maylie, Rose y el doctor Losberne, hacia su ciudad natal. Detrás, seguía el señor Brownlow, acompañado de Monks.
Se instalaron en un hotel de la ciudad donde les estaba esperando el señor Grimwig. Pasadas las primeras horas de ajetreo, el señor Brownlow los reunió a todos, incluyendo a Oliver, quien no pudo reprimir un grito de terror al ver entrar a Monks.
-Este niño -dijo el señor Brownlow a Monks atrayendo a Oliver hacia sí- es tu hermanastro, fruto de la unión entre tu padre, mi amigo Edwin Leeford, y Agnes Fleming, que murió en el hospicio de esta ciudad al dar a luz. Ahora, Edward, quiero que cuentes, delante de todo el mundo, lo que tan cuidadosamente has ocultado durante estos años.

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