El fantasma de Canterville (Oscar Wilde) Libros Clásicos

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-Ésa no es una razón para vivir molestando a la gente. En sus tiempos fue usted muy malo, ¿sabe? La señora Umney nos contó el mismo día en que llegamos, que usted mató a su esposa.
-Sí, lo reconozco -respondió petulante el fantasma-. Pero fue un asunto de familia que a nadie le importa.
-Está muy mal eso de matar a alguien -replicó Virginia, que a veces adoptaba una dulce actitud puritana, heredada posiblemente de alguno de sus antepasados de la vieja Nueva Inglaterra.
-¡Oh, detesto la ramplona severidad de la ética abstracta! Mi esposa era muy poco agraciada y simplona. Nunca pudo almidonar bien mis puños, y no sabía nada de cocina. Vea usted, un día cacé un magnífico cervatillo en los bosques de Hogley, un espléndido gamo, ¿y sabe usted cómo me lo sirvió en la mesa? Bueno..., eso ahora no importa, ya pasó; pero sin embargo, no hallo nada bien que sus hermanos me dejasen morir de hambre, aunque yo la hubiese matado.
-¡Le dejaron morir de hambre! ¡Ay, señor fantasma! ¡Quiero decir, don Simón! ¿Tiene usted hambre? Tengo un sandwich en mi costurero, ¿no lo quiere?
-No, gracias, ahora ya no necesito comer; pero de todas maneras, es usted muy amable. Es usted mucho más fina y atenta que el resto de su familia que es tan ordinaria, horrorosa, vulgar, y que se conducen como bandoleros.
-¡Basta! -exclamó Virgina dando con el pie en el suelo-. El brutal, horrible y ordinario es usted. En cuanto a lo de bandolero y ladrón, usted bien sabe que me ha robado las pinturas de mi caja para restaurar esa ridícula mancha de sangre en la biblioteca. Primero me robó todos los rojos, incluyendo el bermellón, y ya no pude seguir pintando las puestas de sol; después se llevó el verde esmeralda y el amarillo cromo; y por último no me han quedado más que el azul añil y el blanco de China, de manera que sólo puedo pintar escenas de claro de luna, que siempre son tristes y nada fáciles de pintar. Nunca lo acusé aunque ello me hacía sentir furiosa, y todo resultaba grotesco, porque, ¿quién ha oído decir que exista la sangre de color verde esmeralda?

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