El fantasma de Canterville (Oscar Wilde) Libros Clásicos

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Nunca me has contado lo que te pasó mientras estuviste encerrada con el fantasma.
-Nunca se lo he contado a nadie, Cecil -dijo Virginia con una actitud reposada y seria.
-Ya lo sé, pero a mí podrías decírmelo.
-Por favor no me preguntes, Cecil; no puedo decírtelo. ¡Pobre sir Simón! Le debo mucho. Sí, no te rías, Cecil, de veras, mucho le debo. Me hizo ver lo que era la vida, y lo que significa la muerte; y por qué el amor es más fuerte que ambas.
El duque se levantó inclinándose para besar amorosamente a su esposa.
-Puedes guardarte tu secreto mientras pueda ser yo el dueño de tu corazón -murmuró.
-Ese siempre ha sido tuyo, Cecil.
-Y algún día se lo contarás a nuestros hijos, ¿no es verdad? Virginia se sonrojó.

FIN DE
«EL FANTASMA DE CANTERVILLE»


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