Una mujer sin importancia (Oscar Wilde) Libros Clásicos

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LORD ILLINGWORTH.-¿Cómo está la más encantadora mujer del mundo?
MISTRESS ALLOÑBY.-(Cogiendo a lady Stutfield de la mano.) Las dos estamos muy bien, gracias, Lord Illingworth. Pero ¡qué poco tiempo han estado ustedes en el comedor! Parece como si nosotras acabáramos de salir de allí.
LORD ILLINGWORTH.-Me aburría mortalmente. No abrí los labios en todo el tiempo. Estaba deseando venir con ustedes.
MISTRESS ALLONBY.-Tenía que haber estado. La muchacha americana nos dio un discurso.
LORD ILLINGWORTH.-¿Sí? Todos los americanos lo hacen, según creo. Supongo que se deberá a su clima. ¿Sobre qué fue el discurso?
MISTRESS ALLONBY.-¡Oh! Sobre el puritanismo, naturalmente.
LORD ILLINGWORTH.-Voy a convertirla. ¿Cuánto tiempo me da para hacerlo?
MISTRESS ALLONBY.-Una semana.
LORD ILLINGWORTH.-Una semana es más de lo necesario. (Entran Gerald y Lord Afred.)
GERALD.-(Yendo hacia mistress Arbuthnot.) ¡Querida mamá!
MISTRESS ARBUTHNOT. Gerald, no me encuentro bien. Lléveme a casa, Gerald. No debiera haber venido. GERALD.-Lo siento mucho, mamá. Te acompañaré. Pero antes debes conocer a Lord Ilingworth. (Cruza la habitación.)
MISTRESS ARBUTHNOT.-Esta noche no, Gerald.
GERALD.-Lord Illingworth, quiero que conozca usted a mi madre;
LORD ILLINGWORTH.-Con mucho gusto. (A mistress Allonby.) Regresaré al momento. Las madres de la gente siempre me aburren muchísimo *. Ésa es su tragedia.

* En esta linea falta una frase crucial para entender la irónica humorada de Wilde. Debe decir: «Todas las mujeres se acaban pareciendo a sus madres. Esa es su tragedia.» MISTRESS ALLONBY: «Sin embargo, a los hombres no les ocurre. Esa es la suya.»

MISTRESS ALLONBY. A los hombres no les ocurre. Esa es la suya.
LORD ILLINGWORTH.-¡Qué delicioso humor tiene usted esta noche! (Se da la vuelta y va con Gerald hacia mistress Arbuthnot. Cuando la ve, se estremece y retrocede asombrado. Después vuelve los ojos lentamente hacia Gerald.)
GERALD.-Mamá, éste es Lord Illingworth, que me ha ofrecido el puesto de secretario suyo. (Mistress Arbuthnot se inclina fríamente.) Es un principio maravilloso para mí, ¿verdad? Espero que no se lleve una desilusión conmigo. Le darás las gracias a Lord Illingworth, ¿verdad, mamá?
MISTRESS ARBUTHNOT.-Lord Illingworth es muy bueno al interesarse por ti.
LORD ILLINGWORTH.-(Poniendo su mano sobre el hombro de Gerald.) ¡Oh! Gerald y yo somos grandes amigos ya, mistress Arbuthnot.
MISTRESS ARBUTHNOT.-No hay nada en común entre usted y mi hijo, Lord Illingworth.
GERALD.-Querida mamá, ¿cómo puedes decir eso? Naturalmente, Lord Illingworth es extraordinariamente inteligente y todo eso. No hay nada que Lord Illingworth no sepa.

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