Una mujer sin importancia (Oscar Wilde) Libros Clásicos

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GERALD.-(Desembarazándose de ella.) No me sujetes, mamá. No me sujetes... ¡Lo mataré!
MISTRESS ARBUTHNOT.-¡Gerald!
GERALD.-¡Déjame te digo!
MISTRESS ARBUTHNOT.-¡Deténte, Gerald, deténte! ¡Es tu padre! (Gerald agarra las manos de su madre y la mira a la cara. Ella se derrumba lentamente al suelo, llena de vergüenza. Hester se desliza hacía la puerta. Lord Illíngu orth frunce el ceño y se muerde el labio. Después de un momento, Gerald levanta a su madre, la rodea con el brazo y la conduce fuera de la habitación.)

T E L Ó N

ACTO CUARTO

Escena: cuarto de estar en la casa de mistress Arbuthnot, en Wrockley.Ventanal al fondo que da al jardín. Puertas a derecha e izquierda. GeraldArbuthnot escribe sobre una mesa. Entra Alice por la derecha seguida de lady Hunstanton y mistress Allonby.

ALICE.-Lady Hunstanton y mistress Allonby. (Sale por la izquierda.)
LADY HUNSTANTON.-Buenos días, Gerald.
GERALD.-(Levantándose.) Buenos días, lady Hunstanton. Buenos días, mistress Allonby.
LADY HUNSTANTON.-(Sentándose.) Venimos a preguntar por su querida madre, Gerald. ¿Supongo que ya estará mejor?
GERALD.-Mi madre no ha bajado todavía, lady Hunstanton.
LADY HÜNSTANTON.-¡Ah! Temo que anoche hacía demasiado calor para ella. Creo que ha habido truenos. O quizá fuera la música. ¡La música me hace sentirme tan romántica! Al menos me calma los nervios.
MISTRESS ALLONBY.-Hoy día las dos cosas son lo mismo.
LADY HUNSTANTON.-Me alegro de no saber lo que ha querido usted decir, querida. Temo que sea algo malo. ¡Ah! ¡Qué bonita es esta habitación! ¿No es cierto que es bonita y antigua?
MiSTRESs ALLONBY.-(Observando con sus lentes la habitación.) Parece enteramente el feliz hogar inglés.
LADY HUNSTANTON.-Ésa es la palabra justa, querida. Eso lo describe perfectamente. Se siente la buena influencia de su madre en todo lo que hay alrededor, Gerald.
MISTRESS ALLONBY.-Lord Ilhngworth dice que toda influencia es mala, pero que la buena influencia es la peor del mundo.
LADY HUNSTANTON.-Cuando Lord Illingworth conozca mejor a mistress Arbuthnot, cambiará de opinión. Ciertamente, debo traerlo aquí.
MISTRESS ALLONBY.-Me gustaría ver a Lord Illingworth en un feliz hogar inglés.
LADY HUNSTANTON.-Le haría mucho bien, querida. La mayoría de las mujeres de Londres parece que no amueblan sus habitaciones con otra cosa que con orquídeas y con novelas francesas. Pero aquí tenemos la habitación de una santa. Flores frescas y naturales, libros que no escandalizan, cuadros que una puede mirar sin ruborizarse.
MISTRESS ALLONBY.-Pero a mí me gusta ruborizarme.

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