La otra vuelta de tuerca (Henry James) Libros Clásicos

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El agitado viento de la fantasía se transformaba en su mente en un firme calor sin llama, y yo había comenzado a percibir el surgimiento y desarrollo de su convicción -ya que el tiempo pasaba sin que se produjera ningún incidente público- de que, cuando nuestros jóvenes pudieran después de todo cuidar de sí mismos, ella dirigiría su mayor solicitud al triste caso presentado por la institutriz. Decir esto no es sino simplificar la situación. Yo podía comprometerme a que mi rostro no transparentara nada de lo que estaba ocurriendo en la casa, y en aquellas condiciones hubiera sido un inmenso agobio de más el tener que preocuparme de ella.
   En la ocasión de que ahora hablo, la señora Grose se reunió conmigo, a petición mía, en la terraza, donde gracias al cambio de estación, el sol de la tarde era ahora muy agradable. Nos sentamos juntas mientras, ante nosotras y a cierta distancia, pero al alcance de la voz, los niños corrían de un lado a otro con la magnífica compostura que los caracterizaba. Se movían lentamente, caminando en pareja, por el césped; el niño leía en voz alta un libro de cuentos y llevaba a su hermana cogida por la cintura. La señora Grose los observaba con visible placidez, mas luego capté su ahogado gruñido al volverse hacia mí para que le mostrara el reverso de la medalla. Yo la había convertido en un receptáculo de cosas espeluzanantes, pero en su paciencia había un extraño reconocimiento de mi superioridad, mis conocimientos y mi función. Ofrecía su mente a mis revelaciones de la misma manera que, si yo hubiera deseado preparar un brebaje de brujas y se lo hubiera planteado con aplomo, ella habría ido a buscar un caldero limpio. En eso se había convertido su actitud cuando, en mi relato de los acontecimientos de la noche anterior, llegué al momento en que, después de ver a Miles, a una hora tan intempestiva, casi en el mismo lugar en que ahora precisamente se hallaba, salí a buscarlo. Había decidido ir a su encuentro personalmente, con preferencia a cualquier otro recurso, a fin de no despertar a los sirvientes.

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