Mina de Vanghel (Stendhal) Libros Clásicos

Página 31 de 37


No hubo respuesta. Alfredo volvió a subir rápidamente a la habitación ele su mujer. Mina, que se paseaba muy nerviosa por el salón que Precedía al dormitorio, le detuvo al pasar.
¿Qué pretende hacer? le dijo Asesinar a madame de Larcay? ¿Con qué derecho? Yo no se lo permitiría. Si no me da su puñal, grito para decirle que escape. Verdad es que mi presencia, me compromete terriblemente ante sus criados. Mina vio que estas palabras producían efecto.
Me ama y quiere deshonrarme! añadió vivamente.
Monsieur de Larcay le tiró el puñal y entró furibundo en la habitación de su mujer. La escena fue muy viva. Madame de Larcay, inocente por completo, había creído que se trataba de un ladrón; no había visto ni oído a monsieur de Ruppert.
Estaba loco acabó por decir a su marido, y ojalá fueses sólo eso, un loco! Lo que quieres es una separación. Pues tendrás la separación. Pero ten al menos la prudencia de no decir nada. Mañana vuelvo a París; diré que estás viajando por Italia y yo no he querido acompañarte. ¿A qué hora piensa batirse mañana por la mañana? le preguntó Mina cuando le vio.
¿Qué dice? preguntó a su vez monsieur de Larcay.
Que es inútil fingir conmigo. Deseo que, antes de ir a buscar a monsieur de Ruppert, me dé la mano para subir a una batea; quiero dar un paseo por el lago. Si es lo bastante estúpido pata dejarse matar, el agua del lago pondrá fin a mis tormentos.
Pues bien, Aniken querida, hágame feliz esta noche. Tal vez mañana este corazón que, desde que la conozco, no ha latido más que para usted, y esta preciosa mano que aprieto contra mi pecho pertenecerán a unos cadáveres alumbrados por un cirio y velados en el rincón de una iglesia por dos sacerdotes saboyanos. Este hermoso día es el momento supremo de nuestra vida: ¡que sea el más feliz!
A Mina le fue muy difícil resistir a los arrebatos de Alfredo.
Seré suya le dijo, pero si vive.

Página 31 de 37
 

Paginas:


Compartir:




Diccionario: