Mina de Vanghel (Stendhal) Libros Clásicos

Página 36 de 37

»Se acostumbró a la idea de que Alfredo estaba destinado por su naturaleza a amar menos apasionadamente que ella. «Aun cuando fuerce menos tierno aún pensaba , mi suerte es adorarle.
Por fortuna mía, no tiene vicios infame, me doy perfecta cuenta de que no me costaría nada cualquier crimen si él quisiera inducirme a él.»Un día, por grande que fuera la fantasía de Mina, la impresionó fuertemente la sombría preocupación que atormentaba a Alfredo. Desde hacía tiempo había adoptado la idea de dejar aire a madame de Larcay la renta de sus bienes, hacerse protestante y casarse con Mina. .Aquel día, el príncipe de S. daba una fiesta que tenía en movimiento a codo Nápoles y a la que, naturalmente, no estaban invitados. Mina se figuró que su amante echaba de menos los goces y e l esplendor de una gran fortuna. Le animó con empeño a ir, e inmediatamente a Konigsberg. Alfredo bajaba los ojos y no comerciaba. Por fin los levantó de repente y su mirada expresaba, no amor, sino una penosísima sospecha. Mina se quedó aterrada.
Dime una cosa, Mina. La noche en que yo sorprendí a monsieur de Ruppert en el cuarto de mi mujer, ;conocías tú los proyectos del conde e En una palabra, ¿estabas de acuerdo con él? Contestó Mina con firmeza: Madame de Larcay no ha pensado jamás en el conde; yo creí que me pertenecías porque te amaba. Lo, dos anónimos los escribí yo.
Eso es un., infamia respondió fríamente Alfredo. Se acabó la ilusión. Voy a reunirme con mi mujer. Te compadezco y ya no te amo.
En el tono de su, voz trascendía el amor propio ofendido. Se marchó.
«A esto se exponen las almas grandes. Peto les queda un recurso», pensé Mina, asomándose a la ventana y siguiendo con los ojos a su amante hasta el final de la calle. Cuando le perdió de vista, entró en el cuarto de Alfredo y se mató de un tiro en el corazón.
¿Fue su vida un falso cálculo? Su felicidad había durado ocho meses.

Página 36 de 37
 

Paginas:


Compartir:




Diccionario: