El Caballero de la Maison Rouge (Alejandro Dumas) Libros Clásicos

Página 14 de 176


-¡Excelente idea! -exclamó Maurice, pensando que éste sería un buen medio de encontrar a la desconocida.
-¿No es cierto? Yo ya he apostado a que esta medida nos proporcionará un mínimo de quinientos aristócratas. A propósito, esta mañana hemos recibido en el club una delegación de voluntarios encabezados por nuestros adversarios de anoche.
Lorin explicó a su amigo que los voluntarios portaban guirnaldas de flores y coronas de laurel y deseaban confraternizar con los miembros del club de las Termópilas. Se improvisó un altar de la patria y los voluntarios pretendían coronar a Maurice, héroe de la fiesta, pero como no estaba, se le invocó por tres veces y se coronó el busto de Washington.
Cuando Lorin terminó su relato, se escucharon en la calle rumores y tambores lejanos al principio, luego, más próximos cada vez.
-¿Qué es eso? -preguntó Maurice.
-Es la proclamación del decreto del ayuntamiento -dijo Lorin.
-Me voy a la sección -dijo Maurice, saltando de la cama y llamando a su criado para que le ayudara a vestirse.
-Y yo me voy a acostar -dijo Lorin-; esta noche sólo he podido dormir dos horas gracias a tus furiosos voluntarios. No me despiertes si no se combate violentamente.
-Entonces, ¿para qué te has puesto tan elegante?
-Porque, para venir a tu casa, debo pasar por la calle Béthisy, y allí, en el tercero, hay una ventana que se abre siempre que paso.
-¿Y no temes que se te tome por un petimetre?
-Todo lo contrario, se me conoce como un descamisado sincero. Sin embargo, es necesario hacer algún sacrificio por el sexo débil.
Los dos amigos se estrecharon la mano cordialmente. Lorin salió de la casa y Maurice se apresuró a vestirse para acudir a la sección de la calle Lepelletier.
Maurice pertenecía a una familia medio aristocrática. Sus antepasados se habían distinguido, desde hacía doscientos años, por la eterna oposición parlamentaria que ha ennoblecido los nombres de Molé y Maupeou. Su padre se había pasado toda su vida clamando contra el despotismo; cuando, el 14 de julio de 1789, la Bastilla cayó en manos del pueblo, murió de sorpresa y espanto al ver al despotismo reemplazado por la libertad militante, dejando a su único hijo independiente por su fortuna y republicano de sentimientos.
La Revolución había encontrado a Maurice en la plenitud de vigor y madurez viril que precisa el atleta dispuesto a entrar en liza, con una educación republicana, fortalecida por la asiduidad a los clubs y la lectura de todos los panfletos de la época.

Página 14 de 176
 

Paginas:
Grupo de Paginas:           

Compartir:




Diccionario: