Las Pónticas (Ovidio) Libros Clásicos

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Mas poco importa que te hayas olvida­do por igual del sello y de la mano, siempre que no se debilite el afecto que sientes por mí. Lo debes a la amistad que de largo tiempo nos profesamos, a mi esposa, no extraña a tu familia, y a los estudios, que cultivaste con más prudencia que yo; pues avisado, no escribiste ningún Arte digno de castigo. Tú can­tas lo que olvidó el inmortal Homero, y llevas hasta su fin el relato de la ruina de Troya. Nasón, poco prudente, por haber escrito El Arte de amar, recibe hoy el triste premio de sus lecciones. Sin embargo, los poetas, aunque siga cada cual rutas diferentes, únense con lazos sagrados; sospecho que los tienes presentes, bien que vivamos lejos el uno del otro, y que deseas verme libre de mis trabajos. Tú fuiste mi guía al visitar juntos las magníficas ciudades de Asia, y me acompañabas cuando la Sicilia se descubrió ante mis ojos. Vimos resplandecer el cielo con las llamas del Etna, que vomita de su boca el gigante sepultado en el monte; los lagos de Ennia, los pan­tanos fétidos de Palico, el Anopo, que mezcla sus aguas a las del Ciane, y no lejos a la Ninfa que hu­yendo del río Elida se desliza ahora por debajo de las marinas olas. Allí dejé resbalar una gran parte del año fugitivo, y cuán poco se asemeja aquel lugar al país de los Getas, y cuán poca parte son éstas de las grandezas que vimos ambos en las excursiones que tú me hacías tan deleitosas. Ya en nuestro barco pintado surcásemos las cerúleas ondas, ya el carro nos condujese en su rueda veloz, abreviábamos casi siempre el viaje con amenas conversaciones, y nuestras palabras, si las cuentas bien, fueron más numerosas que nuestros pasos. A veces nos sor­prendía la noche conversando, y los largos días esti­vales terminaban antes que nuestros coloquios. Algo vale haber corrido juntos los peligros de las olas y elevado juntos nuestros votos a los dioses marinos, y ya tratar unidos los negocios importantes, ya re­cordar, sin avergonzarnos de ello, las diversiones a que después nos entregábamos.

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