El príncipe (Nicolás Maquiavelo) Libros Clásicos

Página 13 de 77

Porque nada hay mejor para conserver -si se la quiere conservar- una ciudad acostumbra­da a vivir libre que hacerla gobernar por sus mismos ciudadanos.
Ahí están los espartanos y romanos corno ejemplo de ello. Los espartanos ocuparon a Atenas y Tebas, dejaron en ambas ciudades un gobierno oligárquico, y, sin embargo, las perdicron. Los romanos, para conserver a Capua, Cartago y Numancia, las arrasaron, y no las perdieron. Quisieron conserver a Grecia como lo habian hecho los espartanos, dejandole sus leyes y su libertad, y no tuvicron éxito: de modo que se vieron obligados a destruir muchas ciudades de aquelia provincia para no perderla. Porque, en verdad, el único medio seguro de dominar una ciudad acostumbrada a vivir libre es destruirla. Quien se haga dueño de una ciudad así y no la aplaste, espere a ser aplastado por ella. Sus rebeliones siempre tendrán por baluarte el nombre de libertad y sus antiguos estatutos, cuyo hábito nunca podrá hacerle perder el tiempo ni los beneficios. Por mu­cho que se haga y se prevea, si los habitantes no se separan ni se dispersan, nadie se olvida de aquel nombre ni de aquellos estatutos, y a ellos inmediatamente recurren en cualquier contingencias, como hizo Pisa luego de estar un siglo bajo cl yugo florentino. Pero cuando las ciudades o provincias están acostumbradas a vivir bajo un principe, y por la extinción de éste y su linaje queda vacante el gobierno, como por un lado los habitantes estfán habituados a obedecer y por otro no tienen a quién, y no se ponen de acuerdo para elegir a uno de entre ellos, ni saben vivir en libertad, y por último tampoco se deciden a tomar las armas contra el invasor, un principe puede fácilmente conquistarlas y retenerlas. En las repúblicas, en cambio, hay más vida, más odio, más ansias de venganza. El recuerdo de su antigua libertad no les concede, no puede concederles un solo momento de reposo. Hasta tal punto que el mejor camino es destruirlas o radicarse en ellas.

aquellos en los que sólo es nuevo el príncipe, traiga yo a colación ejemplos ilustres.

Página 13 de 77
 

Paginas:
Grupo de Paginas:       

Compartir:




Diccionario: