El príncipe (Nicolás Maquiavelo) Libros Clásicos

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Y aún éstos no habian tomado asiento cuando de algunos escondrijos salieron soldados que dieron muerte a Juan y a todos los demás. Consumado el crimen, montó Oliverotto a caballo, atravesó la ciudad y sitió en su palacio al magistrado supremo. Los ciudadanos no tuvieron entonces más remedio que someterse y constituir un gobierno del cual Oliverotto se hizo nombrar jefe. Muertos todos los que hubieran podido significar un peligro para él, se preocupó por reforzar su poder con nuevas leyes civiles y militares, de manera que, durante el año que gobernó, no sólo estuvo seguro en Fermo, sino que se hizo temer por todos los vecinos. Y habría sido tan dificil de derrocar como Agátocles si no se hubiese dejado engañar por César Borgia y prender, junto con los Orsini y los Vitelli, en Sinigaglia, donde, un año después de su parricidio, fue estrangulado en compañia de Vitellozzo, su maestro en hazañas y crimenes.
Podría alguien preguntarse a qué se debe que, mientras Agátocles y otros de su calaña, a pesar de sus traiciones y rigores sin número, pudieron vivir durante mucho tiempo y a cubierto de su patria, sin temer conspiraciones, y pudieron a la vez defenderse de los enemigos de afuera, otros, en cambio, no sólo mediante medidas tan extremas no lograron conserver su Estado en épocas dudosas de guerra, sino tampoco en tiempos de paz. Creo que depende del bueno o mal uso que se hace de la crueldad. Llamaría bien empleadas a las crueldades (si a lo malo se lo puede llamar bueno) cuando se aplican de una sola vez por absoluta necesidad de asegurarse, y cuando no se insiste en ellas, sino, por el contrario, se trata de que las primeras se vuelvan todo lo beneficiosas posible para los súbditos. Mal empleadas son las que, aunque poco graves al principio, con el tiempo antes crecen que se extinguen. Los que observan el primero de estos procedimientos pueden, como Agátocles, con ]a ayuda de Dios y de los hombres, poner, algún remedio a su situación, los otros es imposible que se conserven en sus Estados.

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