El Conde Lucanor (Juan Manuel) Libros Clásicos

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Et lo uno por la fermosura del árbol, et lo ál con la grand arte que de la Mentira aprendían, deseavan mucho las gentes estar a aquella sombra et aprender lo que la Mentira les amostrava.
La Mentira estava mucho onrada et muy preçiada et mucho aconpañada de las gentes, et el que menos se llegava a ella et menos sabía de la su arte, menos le preçiavan todos, et aun él mismo se preçiava menos.
Et estando la Mentira tan bien andante, la lazdrada et despreçiada de la Verdat estava ascondida so tierra, et omne del mundo non sabía della parte, nin se pagava della, nin la quería buscar. Et ella, veyendo que non le avía fincado cosa en que se pudiesse mantener sinon aquellas raízes del árbol que era la parte quel’ consejara tomar la Mentira, et con mengua de otra vi­anda, ovóse a tornar a roer et a tajar et a governarse de las raízes del árbol de la Mentira. Et como quier que el árbol tenía muy buenas ramas et muy anchas fojas que fazían muy grand sombra et muchas flores de muy apues­tas colores ante que pudiessen levar fructo fueron tajadas todas sus raízes, ca las ovo a comer la Verdat, pues non avía ál de que se governar.
Et desque las raízes del árbol de la Mentira fueron todas tajadas, et estando la Mentira a la sombra del su árbol con todas las gentes que aprendían de la su arte, vino un viento et dio en el árbol, et porque las sus raízes eran todas tajadas, fue muy ligero de derribar et cayó sobre la Mentira et quebrantóla de muy mala manera; et todos los que estavan aprendiendo de la su arte fueron todos muertos et muy mal feridos, et fincaron muy mal andantes.
Et por el lugar do estava el tronco del árbol salió la Verdat que estava escondida, et cuando fue sobre la tierra, falló que la Mentira et todos los que a ella se allegaron eran muy mal andantes et se fallaron muy mal de cuanto aprendieron et usaron del arte que aprendieron de la Mentira.

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