El Conde Lucanor (Juan Manuel) Libros Clásicos

Página 83 de 207

Et el otro, en ninguna guisa non pode­mos con él que un día la quiera veer de los ojos, nin entrar en casa do ella sea. Et porque yo he grand pesar desto, ruégovos que me digades alguna manera porque podamos ý poner consejo.
-Señor conde Lucanor -dixo Patronio-, segund esto que vós dezides en­tramos vuestros hermanos andan muy errados en sus faziendas; ca el uno nin el otro non devían mostrar tan grand amor nin tan grand desamor como muestran a aquellas dueñas con qui ellos son casados; mas como quier que lo ellos yerran, por aventura es por las maneras que an aquellas sus mugeres; et por ende querría que sopiésedes lo que contesçió al emperador Fradrique et a don Alvar Fáñez Minaya con sus mugeres.
El conde le preguntó cómo fuera aquello.
-Señor conde Lucanor -dixo Patronio-, porque estos exiemplos son dos et non vos los podría entramos dezir en uno, contarvos he primero lo que contesçió al emperador Fradrique, et después contarvos he lo que contesçió a don Alvar Háñez.
-Señor conde, el emperador Fradrique casó con una donzella de muy alta sangre, segund le pertenesçía; mas de tanto, non le acaesçió bien, que non sopo ante que casasse con aquélla las maneras que avía.
Et después que fueron casados, comoquier que ella era muy buena dueña et muy guardada en el su cuerpo, començó a seer la más brava et la más fuerte et la más rebessada cosa del mundo. Assí que si el emperador quería comer, ella dizía que quería ayunar; et si el emperador quería dormir, queriese ella levantar; et si el emperador querié bien alguno, luego ella lo desamava. ¿Qué vos diré más? Todas las cosas del mundo en que el emperador to­mava plazer, en todas dava ella a entender que tomava pesar, et de todo lo que el emperador fazía, de todo fazía ella el contrario sienpre.
Et desque el emperador sufrió esto un tiempo, et vio que por ninguna guisa non la podía sacar desta entençión por cosa que él nin otros le dixiessen, nin por ruegos, nin por amenazas, nin por buen talante nin por malo quel’ mostrasse, et vio que sin el pesar et la vida enojosa que avia de sofrir, quel’ era tan grand daño para su fazienda et para las sus gentes, que non podía ý poner consejo; et de que esto vio, fuesse para’l Papa et contól’ la su fazienda, también de la vida que passava, como del grand daño que binía a él et a toda la tierra por las maneras que avía la emperadriz; et quisiera muy de grado, si podría seer, que los partiesse el Papa.

Página 83 de 207
 


Grupo de Paginas:             

Compartir:




Diccionario: