El Conde Lucanor (Juan Manuel) Libros Clásicos

Página 85 de 207

Et luego que el emperador fue ido, començó ella a ensañarse et a en­braveçer, et començó a dezir:
-¡Veed el falso del emperador, lo que me fue dezir! Porque él sabe que la sarna que yo he non es de tal manera como la suya, díxome que me untasse con aquel ungüento que se él untó, porque sabe que non podría guaresçer con él, mas de aquel otro ungüento bueno con que él sabe que guarescría, dixo que non tomasse de’l en guisa ninguna; mas por le fazer pesar, yo me untaré con él, et cuando él viniere, fallarme ha sana. Et só çierta que en ninguna cosa non le podría fazer mayor pesar, et por esto lo faré.
Los cavalleros et las dueñas que con ella estavan travaron mucho con ella que lo non fiziesse, et començáronle a pedir merçed, muy fieramente llorando, que se guardasse de lo fazer; ca çierta fuesse, si lo fiziesse, que luego sería muerta.
Et por todo esto non lo quiso dexar. Et tomó la yerva et untó con ella las llagas. Et a poco rato començól’ a tomar la rabia de la muerte, et ella repin­tiérase si pudiera, mas ya non era tiempo en que se pudiesse fazer. Et murió por la manera que avía porfiosa et a su daño.
Mas a don Alvar Háñez contesçió el contrario desto, et porque lo sepades todo como fue, contarvos he cómo acaesçió.
Don Alvar Háñez era muy buen omne et muy onrado et pobló a Ixcar, et morava ý. Et el conde don Pero Ançúrez pobló a Cuéllar et morava en ella. Et el conde don Pero Ançúrez avía tres fijas.
Et un día, estando sin sospecha ninguna, entró don Alvar Háñez por la pu­erta; et al conde don Pero Ançúrez plógol’ mucho con él. Et desque ovieron comido, preguntól’ que por qué vinía tan sin sospecha. Et don Alvar Háñez díxol’ que vinía por demandar una de sus fijas para con que casase, mas que quería que gelas mostrasse todas tres et quel’ dexasse fablar con cada una dellas, et después que escogería cuál quisiesse.

Página 85 de 207
 


Grupo de Paginas:             

Compartir:




Diccionario: