El doncel de don Enrique (Mariano Jose de Larra) Libros Clásicos

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No vencerá el doncel. ¿Y piensa venir su grandeza por aquí?
-Parece que no, pues de Andújar pasa Su Alteza a Córdoba, desde allí irá en la barca grande, el Guadalquivir abajo, a Sevilla, pues que está Su Alteza muy doliente y no le deja caminar a caballo su físico Abenzarsal. Pero en atención a todo esto, yo partiré mañana de madrugada.
-Sea en buen hora, como gustéis -repuso Ferrus-. Esto entretanto no altera el orden de nuestra cena. Podéis retiraros, buen hombre -añadió Ferrus al emisario
-Que os den de cenar -dijo Rui Pero al mismo -y disponeos mañana a venir conmigo a la Corte.
Retiróse el emisario, y siguieron cenando nuestros cuatro paladines, conversando acerca de la determinación del Rey y del singular acaecimiento que los había acercado tanto a la corte.
-Bueno fuera, señor alcaide -dijo Peransúrez dirigiéndose a Ferrus, que era el más afectado del licor-, bueno fuera que hubieseis de hospedar en este castillo a la corte...
-¡Bah! -dijo Ferrus-, no pasa por aquí, y además, en un castillo encantado...
-¡Encantado! Dios nos perdone -dijo con afectado escrúpulo el padre.
-¿No ha oído hablar nunca el padre de la mora Zelindaja, Zelindaja la mora...? -siguió Ferrus con dificultad, y riéndose a cada palabra con la estúpida expresión de la embriaguez.
-¡Hola!
-¡Voto va! pues la mora... Rico vino es este, padre; ¿no bebéis?
-Proseguid -dijo el padre haciendo con su mano un ademán de agradecer el ofrecimiento.
-La mora, pues... Vaya otro trago, señor Rui Pero.
-¿Y la mora? -preguntó el padre.
-La mora... Zelindaja queréis decir, la que está encantada en la torre...
-¡En la torre?
-Sí; aquí arriba sobre nosotros. ¡Pero qué vino! ¡Qué paladar! ¿Os dormís, señor Rui Pero? ¡Voto va!
-¿Con que arriba? -preguntó el padre.
-Por ahí la llaman la mora, y dicen que aparece, y que... ¡Ah! ¡ah! ¡ah! -añadió Ferrus soltando una carcajada y mirando el vino que contenía aún la copa-. ¿Qué hacéis vos ahí -prosiguió vuelto en seguida a los que le servían la mesa-, escuchando, espiando, a ver si se me escapa alguna imprudencia? ¡Belitres! Si esperáis a que yo os diga dónde está el preso.

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